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Opinión

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Una radiografía del poder

La conmemoración de esta nueva fecha patria es la excusa ideal para repasar los últimos años en Argentina.
Horacio Beascochea
Por Horacio Beascochea

Por Charly Hernández

Pasó el 20 de Junio, día de nuestra bandera, he resuelto hablar de eso, además he resuelto no quitarle el cuerpo el desafío que representa y voy a intentar hacerlo desde este espacio que tan gentilmente ya hace un tiempo largo vengo expresando mis pensamientos libremente aludiendo al problema sin distraerme en alusiones personales.

No voy a dar ningún nombre ni un apellido voy a describir lo que creo que está sucediendo en mi amada Argentina. En verdad debería haber dicho y de hecho diré lo que está sucediendo no solamente con la Argentina sino “en la Argentina”. Es una persona permanentemente despechada, éste es uno de los rasgos centrales de su arquitectura emocional.

El despecho se le manifiesta en la sensación permanentemente que da, de que alguien le debe algo a ella en particular, pero no solamente eso, es un ser humano particularmente irascible. La ira es uno de los pilares de su fisiología mental y no se le puede ocultar que esa ira se exhibe a estas alturas de manera explícita ante la vista y paciencia de millones de seres humanos. Recurre con frecuencia a lo que ella pretende denominar sarcasmo. Se posiciona como sarcástica como si se tratara de un personaje salido de un guión de televisión o de una obra de teatro cuando en verdad el sarcasmo tendría que ser una reacción muy excepcional para casos igualmente muy particulares y no un estilo permanente de alguien que precisamente ha sido elegido para dirigir un país.

De modo prácticamente que permanente se advierte un tono de agresividad. Si sumamos el despecho, la ira y el sarcasmo a la agresividad tenemos un conjunto tóxico. Esa agresividad tampoco puede ser ocultada ni si quiere puede ser ninguneada al contrario parece que se ha convertido en un hábito de mostrar esa agresividad para que se confunda con ejecutividad o capacidad para gobernar. Opera con un inmediatismo asombroso, habla prácticamente mientras las cosas suceden, no se reserva horas o días de reflexión, interviene prácticamente en tiempo real todo el tiempo en todos los medios sobre todas las cosas, humanas o no humanas, a confundido de alguna manera el cargo de presidente de la nación con el rol del comentarista que se expresa con más o menos con cierta impunidad.

Ese inmediatismo, otro de sus rasgos de su personalidad, va de la mano de una verborragia a estas alturas evidente, entiéndase por verborragia que se trata de una persona que tiene una particular fascinación por hablar así como por escribir, como si se tratara de alguien necesitado, desesperado de comunicarse prácticamente todo el tiempo y hacerlo a través del lenguaje de la retórica y no de los hechos.

Despechada, irascible, sarcástica, agresiva, inmediatista y verborrágica además pretende ser irónica, esto es otro de los capítulos que atraviesa la saga de su cotidianidad, la ironía le surge a flor de boca a todo momento. Va de la mano de lo que antes les comentaba, el sarcasmo pero tiene una definición puntual, la ironía, es el lugar donde ella se pone para comentar la realidad a la que debería transformar. Pero esto no es lo que solo uno advierte, es además una persona que tiene una tendencia muy evidente a exhibir su desprecio por todo aquello que la disgusta, en el caso de su discurso en 20 de Junio por el aniversario de la muerte del general Belgrano y la creación de nuestro emblema patrio, para con los integrantes de la Magistratura o si usted a si lo prefiere la Corte Suprema de Justicia de nuestra Argentina, pero ha sido despreciativa con los periodistas, para con los productores agropecuarios, para con los políticos opositores y desde luego para con todos aquellos que forman parte de la carrera judicial.

El desprecio es algo que se completa con otro rasgo de su personalidad que es el menoscabo, vale decir, la devaluación prácticamente sistemática de todo lo que no forma parte de su aparato de poder, el menoscabo se expresa a través de su negativa cerril a conversar si quiera, a dialogar con todos aquellos que no forman parte de su régimen, como si no se tratara de argentinos.

Pero tengo otros argumentos para seguir definiendo esta silueta que tiene una tendencia, francamente asombrosa, a la sobre actuación. Esta es la persona que denunció, no más al comenzar su mandato, que había una conspiración de los Estados Unidos para derrocarla cuando se descubrió esa famosa valija de los 800 mil dólares, se acuerdan de Antonini Wilson.

La sobreactuación, o sea la exageración, histriónica de lo que sucede, es otro de los rasgos de su personalidad. Se le suman estos últimos años una bizarra tendencia a ser transgresora, bailar, hablar como si tuviera 40 años menos, escribir en Twitter como si fuera una adolescente y no una señora de 60 años, aparentemente los expertos en marketing que la asesoran o a la que ella respeta le dicen que esta es una manera de estar más cerca de los jóvenes y finalmente es una persona que ha construido su lugar político en estos últimos años a través de un sistemático ataque a otros poderes de la Constitución que no ha logrado someter, que no le han sido dóciles, como por ejemplo el poder legislativo.

Como si todo esto fuera poco es obstinada, los resultados de la realidad se le van de revelando permanentemente de una manera muy diferente a lo que ella imaginaba y sin embargo sigue pensando que insistir por el mismo camino algún día le va a dar algún resultado. Por eso si como decía Einstein “es imposible que las cosas cambien cuando uno repite lo mismo” “Ella” es anti-einsteineana “ella” considera que tanto repetir y tanto potencia su apuesta que algún día tendrá razón.

Despechada, irascible, sarcástica, agresiva, inmediatista, verborrágica, irónica, despreciativa inclinada al menoscabo y a la actuación, supuestamente transgresora y obstinada, esta es la silueta de la persona que hoy nos gobierna y que el 20 de junio, día de nuestra Bandera, se presentó en Rosario para darnos no un discurso, recordándonos nuestra historia, sino que nos quiso dar lecciones de vida.

Disculpen el léxico de esta columna pero parece que si no le ponemos palabras medias rebuscadas aquellos que se dicen y son los chupamedias de este gobierno que solo habla para la popular cree que somos todos de escaso nivel intelectual cuando deberían entender de que el conocimiento siempre tiene que servir para ayudar aquellos que han sido menos favorecidos en esta vida y no para someterlos a gusto y placer de ellos y utilizarlos solo cada vez que se viene una elección.

Con todo el dolor del mundo he hablado estas palabras porque me da la impresión que cada vez que disiento con este gobierno nacional me tratan como si no hubiera nacido en la Argentina y creo que esto no debería ser así pero la estupidez humana no tiene límites pero si nuestro razonamiento, lo poco o lo mucho que tengamos. Un saludo a todos y especial a todos aquellos que considero mi familia y amigos como ustedes. Dios nos de sabiduría y entendimiento para vivir en un mundo donde los valores parece ser que solo pasan por la guita que tenés, por lo menos para algunos.

Un abrazo de este su servidor, Charly Hernández

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