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Opinión

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La columna de Charly Hernández

Un recorrido por las obras de algunas mujeres en la literatura, en el marco de la 39º edición de la Feria Internacional del Libro, iniciada recientemente.
Horacio Beascochea
Por Horacio Beascochea

Comenzó la feria del libro y la semana pasada fue el Día Internacional del la Literatura, Para mí particularmente, todo lo que tenga ver con la literatura, que hable de nuestra historia, llama y atrapa mi atención. No podría decirles que no he leído, los diferentes autores en cuanto a su visión de lo que nos ha sucedido a los argentino a través de los tiempos. Más de una vez me he visto confundido con el conocimiento y trato de quedarme con la lógica del asunto, por su contexto y realidad de lo que nos ha dejado para nuestra actualidad.

He hablado con varios autores contemporáneos, siempre la motivación es poder sacar lo que tienen dentro y que quisieran que no murieran con ellos cuando deban partir. Es cierto que sería demasiado egoísta no compartir lo que uno tiene por cierto y que ese conocimiento pueda ayudar a otros.

No todos en la vida tienen esa capacidad de poder dejar expresado en un papel lo que pasa por su cabeza. Sera también por eso que cuando los autores escriben pensando en la gente muchos se sienten representados porque nos gustaría haberlo dicho nosotros.

Frases, historias, poemas, novelas, ensayos, todo eso que podemos encontrar en diferentes géneros de la literatura siempre llegara a alguien que lo reproducirá luego en su vocabularios.
Lamentablemente la caja boba le ganó terreno a estas cosas como así el internet pero nunca remplazará lo que queda escrito, quedando como un documento en nuestras vidas, y para las generaciones venideras. Puede ser que si lo que no trasciende se pierda pero en algún momento se encontrará con alguien que lo tome entre sus brazos para que sea significativo para su vida.

Nosotros tenemos grandes escritores que hoy pesan con solo decir sus apellidos y tienen cierta impunidad al escribir porque lograron ganarse un lugar en este espacio. Esto no quiere decir que solo escriban genialidades porque son seres humanos como cualquiera aunque algunas personas los beatifican. Cuando uno va creciendo va tomando sus referentes y estos van cambiando en la medida que vamos formando nuestro carácter. Al principio son nuestros padres y hermanos, luego llegarán los maestros, amigos, profesores y si la vida nos golpea con ciertas tragedias serán los más cercano que tengamos para no caer demasiado y podernos recuperar.

Si hay algo que la vida nos va mostrando que inevitablemente para crecer genuinamente vamos a tener que sufrir. El dolor y sufrimiento son grandes maestros, sacan lo que somos en ese momento y como aprovechamos al máximo nuestros recursos, luego vendrán las reflexiones y los planteos cosas que al compartirlos les servirá o no porque como decía mi maestro “la experiencia no es garantía de la verdad” todos estamos destinados a vivir las cosas individualmente y no quiere decir que la aplicación de ciertos conocimientos adquiridos otros los tenga que vivir de igual manera aunque los principios sean los mismos.

Leer, conocer, nos amplía las posibilidades de cómo enfrentar la adversidad de la vida será por eso que siempre les están recalcando a la juventud que si no estudian quedarán fuera del sistema que la posmodernidad nos viene proponiendo.

Cada época ha tenido sus calamidades pero los que han tenido la posibilidad de prepararse, en cualquier campo de la vida, pudieron tener un mejor pasar. El conocimiento puede edificar o envanecer a una persona, usarlo para el bien o para el ma. Usted habrá visto bastante de estas cosas en su larga o corta vida y es por eso que también el poseerlo es manejar poder.

Desde el fondo de la Edad Media, comienzan aparecer frases diferentes, visiones singulares, expresiones nuevas que corroen el muro monolítico de la escritura varonil. Es cierto que la escritura de las mujeres es acotada también es cierto que se ha perdido y mucho de lo que otras mujeres escribieron, pero lo que nos ha quedado es extremadamente brillante.

Hablemos un poco de la mujer y sus escrituras.

Hay una historia singular y terrible, protagonizada por uno de los más grandes filósofos de la Edad Media se llamaba Abelardo y era temido por sus colegas y amado por sus alumnos gracias a su inteligencia demoledora ese hombre se enamora de una alumna suya, una joven bellísima llamada Eloísa. En su autobiografía, Abelardo recuerda ese tiempo “… los libros permanecían abiertos, pero el amor más que la lectura era el tema de nuestros diálogos, intercambiábamos más besos que ideas sabias. Mis manos se dirigían con más frecuencia a sus senos que a los libros…”

La historia dice que Eloísa quedo embarazada y que su tutor (un tío obsesionado por la deshonra) irrumpió junto a otros parientes en la casa de Abelardo y lo castró. Por indicación de este Eloísa ingresó a un convento y él se ordenó monje. Desde ese momento y hasta la muerte de Abelardo, ella enviará una serie de cartas apasionadas en las que habla del papel de la mujer en el mundo, de su dualidad, ya que como monja se sometía a Dios pero que como mujer pertenecía a Abelardo. Es curioso, la docta obra del filósofo es hoy menos popular que las cartas de aquella mujer que clamó siempre por el amor de ese hombre.

He aquí un pequeño fragmento de una de sus cartas “Pero ¿qué puedo esperar yo, si te pierdo a ti?” Los amantes están en un sepulcro doble de un cementerio parisino de Pére Lachaise.
Recorro la Edad Media y me encuentro con otra grande figura de la escritura Hidelgarda de Bingen que se destacó como escritora mística y religiosa, poeta, escritora científica, música y artista plástica. Afortunadamente debido a su condición religiosa su obra se ha conservado y muestra la diversidad y la profundidad de pensamientos de esta monja germana. Pero pese a que el mismo Papa Eugenio III se manifiesta sorprendido por sus escritos y la insta a que siga produciendo, Hidelgarda no puede cumplir su sueño de enseñar en la Universidad porque era mujer.

Acá una pequeña muestra de su escritura “…Y si el hombre y la mujer se unen para cumplir juntamente su obra, pues el hombre sin la mujer no se llamaría hombre, ni la mujer sin el varón sería llamada mujer. La mujer es la obra del hombre, el hombre es la visión de la consolación femenina y ninguno de ellos puede ser sin el otro”.

Cuando se habla de la primera escritora que aparece en la clase Media se refieren a Cristina de Pisa (siglo XIV, XV) hija del médico Carlos V, poseía una cultura extensa que abarcaba no sólo las artes sino también las ciencias. Viuda muy joven y en bancarrota, Cristina comenzó a ganarse la vida con las letras, ya que componía baladas que exaltaban los amores de algunos nobles que querían ver y escuchar sus propias conquistas y para eso le pagaban.

Dado su prestigio participó de varias polémicas con hombres acerca del papel de la mujer en la sociedad y del uso, muchas veces denigratorio, que hacía de la figura femenina la literatura de su tiempo. Desde el comienzo del siglo XV dedicó todos sus esfuerzos a escribir y de reivindicar a su género. Uno de sus libros comienza: “Ha llegado el momento que las severas leyes de los hombres dejen de impedir el estudio de las ciencias y otras disciplinas”.

Ya muy grande culminó su trabajo intelectual con una monumental biografía de “Juana de Arco” en la que sostiene que fue su condición de mujer la que inclinó al fiel para su condena a la muerte.

En la Edad Media tuvo lugar el Renacimiento de recobrar la música, el arte, pero no las escrituras, eran muy pocos a los que se les permitía tener ese privilegio de leer un libro. La religión consideraba un sacrilegio que la plebe supiera leer y es por eso que muchas de las escrituras solo estaban bajo su poder. Un pueblo ignorante siempre está sujeto a la esclavitud.
Para el género femenino le ha sido muy difícil poder obtener cierta independencia a través de los tiempos y si bien es el día de hoy que las mujeres tienen cada vez un posicionamiento más fuerte en diferentes lugares de poder seguimos viviendo en una sociedad machista en cuanto a el rol que debe ocupar. Doy gracias que estas libertades que consiguieron las mujeres nos permitan disfrutar también del desarrollo intelectual que se plasman en los libros que hoy podemos leer .

Yo nací el Día del Libro, un 15 de junio, aunque no creo que eso tenga nada que ver con mi interés por la literatura, me gusta alardear sobre ese día, después de todo, si no soy yo quien aprecie ciertas similitudes de esta emocionante mundo literario con mi vida ¿quién lo va hacer?

La modernidad sigue atentando contra eso tan lindo que son los libros pero no ha podido exterminarlos y nunca lo podrá hacer mientras haya personas como usted y yo que de vez en cuando nos tomamos un tiempito para leer algo interesante y de que alguien se digne a tipiar algunas historias.

Les dejo un abrazo y espero que la vida nos siga dando esta linda oportunidad de seguir en contacto a través de la lectura.

Charly Hernández, su servidor

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