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Opinión

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Esa mala palabra llamada honestidad

Un valor humano para cambiar realmente y desconfiar de las frases hechas que nos permiten aceptar como normales acciones que no la son.
Horacio Beascochea
Por Horacio Beascochea

El estadounidense escritor, filósofo y pensador Eric Hoffer, quien recibió la “medalla presidencia de la libertad” de la mano de Ronald Reagan en febrero de 1983 y el 21 de mayo del mismo año falleciera, escribió;...”En tiempos de cambios, quienes estén abiertos al aprendizaje se adueñaran del futuro, mientras que aquellos que creen saberlo todo estarán bien equipados para un mundo que ya no existe”…

Todos los días estamos siendo invadidos con la actualidad de quienes ostentan estar a la vanguardia en diferentes temas, solo tenemos que saber qué es lo que compramos y qué es lo que terminamos consumiendo. No todo lo que sale en la tele es como se nos muestra ni lo que leemos la verdad de la milanesa, aún lo que estoy escribiendo en este momento para usted será mi verdad y desde ese punto dejo de ser objetivo pero tenga por cierto que mis errores hacia usted serán por ignorancia de algún asunto y no por omisión del caso.

Dicho de otra manera no conozco todo de todo y si cometo errores estoy sujeto a corrección para seguir aprendiendo y nunca he dañado a nadie con el pleno conocimiento de estar haciéndolo.

La experiencias solo le sirven a aquellos que la han vivido y usted podrá tomar parte solo de porciones que le ayudaran a dar un empujón en sus propias decisiones. Hoy los argentinos, todos los días, estamos sometidos a rigurosos cambios y lo que nos está matando es la incertidumbre de no tener claro nada de lo que los sectores mas combativos nos muestran cada día.

Aquellos de nosotros que seguimos la actualidad para saber cómo está nuestro país escuchando y viendo a estos dos grupos antagónicos que son protagonizados por el gobierno y el grupo Clarín con su periodista estrella Jorge Lanata, vemos por un lado el paraíso en el que estamos según Cristina y las puertas del infierno según el grupo Clarín. Ni uno ni lo otro reflejan esta verdad que usted palpa diariamente no importando en que clase social se encuentre.

Es cierto que en un país con la democracia que pretende vende el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, un periodista como Lanata no existiría pero si existiera una fuerza opositora creíble Cristina tampoco tendría tanta concentración de poder.

Hoffer dijo; “que el que cree saberlo todo esta equipado para un mundo que no existe” y es el sentimiento de muchos que tantas veces buscamos un poco de humildad en los discursos de la señora Presidenta y de sus obsecuentes seguidores que son capaces de desearle la muerte a alguien por pensar y expresar su disidencia como ha pasado en estos últimos días entre el periodista Víctor Hugo Morales que defiende al gobierno, contra jorge Lanata que se ha transformado en un tema de estado.

Es increíble a los niveles de discusión que hemos llegado poniendo en un estrado tan alto a un periodista, que pretenden desactivar cuando ellos mismos lo pusieron en ese lugar.
La consultora Giacobbe y asociados difundieron una encuesta sobre las personas consideradas más honestas para los argentinos. El sondeo fue realizado a 500 personas de 15 ciudades del país a las que se les pidió que completaran un listado con las diez personas que consideraban más honestas.

Seis de las 102 personas con más votos fueron periodistas. El primero, dígame usted ¿A quién eligió la gente?, si Jorge Lanata en la posición 21 de la tabla general, seguido por el doctor Nelson Castro en el puesto 23, Víctor Hugo Morales en el 52, Magdalena Ruiz Guiñazú en el 60, Juan Alberto Badía en el 64, Santos Biasatti en el 72. La profesión periodística fue la tercera con más personas consideradas entre los honestos (detrás de19 políticos y 7 presidentes). Lo que me llamo la atención que mi nombre no apareció entre los encuestados, eso me lleva a tener que esforzarme mucho más o pertenecer algún grupo o molestar al gobierno que parece que eso esta de moda.

Les comento las personas consideradas más honestas fueron Manuel Belgrano, la madre Teresa de Calcuta y René Favaloro (aprovecho a saludar a todos los médicos que el lunes 3 fue su día). Entre las diez primeras hay un solo argentino vivo que es Juan Carr de la ONG que busca niños desaparecidos y de las políticas el socialista Hermes Binner en el puesto 20 seguidas por Elisa Carrió y Cristina Fernández.
Los consultados mencionaron a 846 personas diferentes de las cuales sólo 102 reunieron los votos mínimos necesarios para ingresar al cuadro principal. Según la consultora, hace tiempo que sostienen que la corrupción es un “tema pendiente” de la agenda pública. Casi nadie con responsabilidades públicas quiere abordar este tema.

Es cierto que a cada encuesta se le tiene cierto recelo pero algo es seguro y es que se ha construido una negación entorno al tema. Seria un buen síntoma que esta primera lista diera que hablar. Con sus integrantes podremos estar de acuerdo o no. Si eso sucede, no solo estaremos discutiendo merecimientos, sino también el concepto “honesto”.
Si usted es observador se dará cuenta que dentro de esta nómina intercala a distintas dimensiones de honestidad, a personas antagónicas entre si, cabría preguntarse sobre la peligrosidad que conlleva la honestidad. Quizás podamos fomentar una mejor conciencia en algunos actores públicos que fantasean con la figura en el imaginario colectivo de la honestidad.

Uno mira a su alrededor y trata de buscar siempre algún referente para poder imitar. Lo lamentable es que cada vez más seguido tenemos que recurrir en la historia porque no tenemos mucho para elegir en la actualidad. No se nos renuevan los héroes ni las personas para poder imitar. Sino vean en la política, cada vez más se desempolvan las frases del general Perón para decir que este gobierno no es peronista. Una diputada “k” propuso que de aquí en más todas las escuelas que no se le han puesto nombre se las llame Néstor Kirchner, hasta sus pares de bancada se le reían. El simple hecho de que se busque perpetuarse en el poder es la clara visualización de que algo no anda bien para buscar sucesor al cargo o el temor de que se descubran los negociados que los argentinos no nos enteramos.

Cada vez que escucho el lunfardo del acerbo nacional que se va aceptando como parte ineludible de lo que no se puede cambiar me empiezo a preocupar por no dimensionar hasta donde a tirado raíces el árbol de la corrupción que no podamos cortar de raíz y empezar de nuevo.

El otro día hablaba con un político y me decía “todos tenemos un muerto en el placar” y tratando de seguir un mal razonamiento le contesté: “bueno espero que esté bien guardado y con formol porque sino tarde o tempranos va a comenzar a echar olor”. Nos hemos acostumbrado tanto ha estas frases pedorras que terminamos siendo cómplices solo por escucharlas y aceptarlas como si fueran algo normal en la vida de una persona. Me pregunto ¿cuantos se habrán sentado en la mesa del prominente ciudadano, inmigrante nazi, Erich Priebke entes de enterase de los muertos que tenia en su placar?

Alguien planteó ¿que deberíamos hacer para tener un mundo mejor? Empezar por replantearse qué es lo que aceptamos en nuestra vida de lo que no tengamos que arrepentirnos mañana seria un buen comienzo. Entonces estaríamos en la primer parte de la frase con la que comencé este articulo…”en tiempos de cambios quienes estén abiertos al aprendizaje se adueñarán del fututo”. Estemos sujetos a cambios pero que estos sean para mejorar nuestro estatus de valores y no para andar escondiendo muertos en el placar en el futuro.
Charly hernández un servidor

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