Muchas de las grandes personalidades del ámbito literario como personas que han pasado por el poder en Latinoamérica como en Europa han considerado al nacimiento del “Movimiento Nacional Peronista” como el causante de nuestros grandes males de los que todavía no nos podemos desprender. Hasta lo han denominado como “el movimiento hacia el error”.
Siempre entro en confusión cuando pienso en mi Argentina. Argentina es prácticamente indescifrable. Un país democrático, cuando tres cuartas partes no lo era. Un país que era próspero, una sociedad más próspera del mundo cuando América Latina era un continente de hambrientos, de atrasados. El primer país que acaba con el analfabetismo en el mundo no es los Estados Unidos, no es Francia, es Argentina. Conforma un sistema educativo que es un ejemplo para el mundo, que es un instrumento extraordinario de creación de igualdad de oportunidad para todos los ciudadanos.
Este país de vanguardia, subdesarrollado que les presento, hoy es caótico, empobrecido y endeudado por generaciones. ¿Qué nos pasó? ¿Alguien nos invadió? ¿Nos enroscamos en alguna guerra terrible? No, los argentinos elegimos por más de medio siglo las peores opciones y seguimos eligiéndolas a pesar de todas las experiencias. Se toma al peronismo como si fuera la Biblia de los pobres o como si hubieran inventado la pólvora. La necesidad de un líder nos ha llevado por una fe ciega y aceptar sin razonar o a no poner en tela de juicio aquello que veíamos como una posible equivocación. La historia moderna nos indica que los que se dicen ser peronistas han cambiado y solo se escudan de tras de un sellos que les permite cantar una marchita y decir lo que la gente quiere oír y una vez en el poder, hacen todo lo contrario. Es la única manera de entender este estado de confrontación diaria entre argentinos y ese daño permanente que nos causamos.
Tenemos una sociedad culta, absolutamente privilegiados en nuestro territorio. Somos una pequeña minoría de habitantes en un enorme país, que es un continente dotado de todos los recursos naturales del mundo, ¿Por qué no somos el país del primer mundo? ¿Por qué no tenemos los mismos niveles de vida que Suiza? Es mi pregunta de cada día. Y la respuesta es cruda pero también simple y como cada respuesta simple es difícil de digerir. Porque lo hemos querido así. Nosotros decidimos ser pobres, vivir bajo dictaduras y aceptamos el mercantilismo más espantoso. Todos tenemos parte en esta responsabilidad de vivir de esta manera. Tendríamos que empezar por entender que nadie nos hizo esto si no nosotros mismos. Generaciones nos vienen pisando y tenemos que buscar el cambio radical de las estructuras enquistadas en el poder para llegar a lo que fuimos hace algunos años, orgullosos de pertenecer a la clase media. Ni muy ricos ni tan pobres. Hoy nos refriegan, como si fuéramos unos delincuentes, el querer tener un buen pasar, como si fuera malo el pertenecer a una clase social por la cual debemos luchar para mantener pues es ella la que todos los días sale a laburar y se acuesta tarde para tener lo que posee y lo quiere gastar como se le cante y no que nadie le digan cómo o en qué hacerlo.
Me gustaría compartir algunas de las reflexiones que hiciera el Nobel de Literatura del 2011 Mario Vargas Llosa, quien en la Feria del Libro del año pasado, tuvo duras crítica refiriéndose al gobierno de Cristina de Kirchner y lo que sucedió con YPF a principios de año.
El dijo; “Va, simplemente, a distraer por un corto período a la opinión política de los graves problemas sociales y económicos que la afectan con una pasajera borrachera de patriotismo nacionalista, hasta que llegue la hora de la resaca y descubra que aquellas medidas ha traído al país muchos perjuicios que beneficios y ha agravado la crisis provocada por una política populista”.
Además el ex candidato presidencial peruano, de corriente liberal señaló que “las semejanzas de lo ocurrido a Repsol en Buenos Aires con la expropiación de sus acciones, son las mismas que ha utilizado el modelo del presidente de Hugo Chávez Frías, en Venezuela. Desde hace algún tiempo el gobierno argentino multiplica estas operaciones de distracción para compensar mediante gestos y desplantes demagógicos la grave crisis social que ha provocado el mismo”. Varga Llosa se atrevió a criticar al gobierno mientras un grupo de La Cámpora no lo dejaba terminar su exposición en la Feria del Libro. A Argentina le van a llover las demandas de reparación ante todas las cortes e instituciones de comercio internacional y sus relaciones no solo con España sino con la Unión Europea, el Banco Mundial etc., etc. Estas relaciones, ahora, se han vuelto conflictivas.
Mirando hacia atrás uno se da cuenta que no estaba errado Mario Vargas Llosa. Los discursos populistas de la señora Presidenta cada ves carecen más de contenidos firmes en cuanto a un rumbo definido que nos saque de esta crisis económica en la que estamos tan ahogados a tal punto que nos empezaron a embargar los vienes móviles que tenemos dando vueltas por diferentes países. Exigimos que se nos reconozca nuestra soberanía en Malvinas y pedimos terreno neutral para juzgar a los iraníes en un tribunal internacional por la voladura de la AMIA y desconocemos a un Juez de esa corte por los fondos buitres. No somos serios en nuestras políticas económicas y menos en nuestras garantías jurídicas para que se nos tomen de igual a igual y es por eso que todo lo que compramos a crédito lo salimos pagando con intereses altos y nuestras gestiones no llegan a buen puerto.
Esto me hace acordar a la administración de la intendencia de Hugo Wernli. Se la pasaron gestionando pero la falta de seriedad y credibilidad que mostraban esos funcionarios, llevó a que nada se concretara. Hoy muchas de esas carpetas se vuelven a reflotar pero los gobernantes y los partidos son otros y los vecinos, a menos de un año de gestión, ven con auspicio que las cosas se empiezan a concretar.
Hoy nuestro país esta inmerso en discusiones de gobernabilidad y pujas en la opinión pública a través de los medios monopólicos.
Primero fue la guerra, que aún continúa, contra los diarios más prestigiosos del país: La Nación y Clarín, con acusaciones y amenazas que parecían preceder su secuestro y clausura, espada de Damocles que aún pende de ellos, pese a lo cual ambos órganos han mantenido valerosamente su independencia. La Presidenta también nos ha tirado lo de YPF como responsable de nuestros males cuando el mismo Estado debería haber controlado y aún hoy en manos del gobierno sigue siendo deficitaria. Aerolíneas Argentinas, el Fútbol para Todos y cuántas otras empresas y eventos que el Estado controla y sin embargo tenemos que comprar nuestro combustible, nuestro gas y estamos en emergencia energética. Todas fruto de políticas que no se quieren reconocer que están mal encaminadas. Me pregunto hasta cuándo durará el chanchito del ANSES o las reservas en el Banco Central para tratar de sostener una inflación que ya ha trepado al 25%.
Esta última movilización del “8N” los que creemos que se esta a tiempo para cambiar algunas cosas si sólo se escuchara un poco y no se estuviera tan cerrado a lo que nos está pasando como país
teníamos la esperanza que habría algún signo de humildad y reconocimiento pero el país de Cristina y se sus seguidores “K” solo han endurecido sus discursos y esto no es bueno. Espero que nuestra gente madura no se vuelva intransigente y pueda mantener el sano juicio y razón para esperar siempre y no entrar en el juego de la agresión física que solo seria comenzar una pelea entre pobres mientras el poder solo lo mira por televisión. El 20 de este mes está el gran paro de la CGT y la CTA disidente, con movilización en todo el país. Otra prueba de fuego para Cristina antes de las elecciones legislativas del año que viene. ¿Podrá Moyano dar vuelta la historia, en uno de los paros que se pretende sea el más grande en la lucha sindical Argentina desde la vuelta a la democracia?
El sufrimiento continua pero la esperanza esta intacta de que las cosas empiecen a cambiar. Un gran abrazo amigos y hasta una próxima entrega. Charly Hernández
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