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Opinión

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La columna de Charly Hernández

El poder, su ambición, los enredos de la política y, pese a todo, la necesidad de creer en aquellas personas que hacen cosas buenas por los demás, para saber que no estamos solos.
Horacio Beascochea
Por Horacio Beascochea

El hecho en sí es que con que alguien haga algo bueno y no salga dañado en el intento, hace toda la diferencia para mí, nos hace sentir que no estamos solos. Un gran abrazo y espero que nuestro Dios bendiga nuestra Nación e ilumines los corazones de quienes hoy deciden por nuestro bienestar.

El “dolor” y el “sufrimiento del alma”, lamentablemente, son los que nos hacen aprender la realidad de la vida. Maestros inclaudicables con los que nos tenemos que encontrar tarde o temprano y reflexionar que no hay reglas de vida sino consejos que si los aplicamos con ciertos criterios podemos avanzar a pesar de las heridas que hayamos sufrido. Hablo de sufrimiento y dolor en el alma porque son parte de lo que nos va formando como personas, con principios y buenas costumbres, tratando de apartar de nuestras vidas todo lo que nos produce estas situaciones que en algunos casos son inevitables.

Nuestro carácter y personalidad se forjan a medida que va pasando el tiempo, viviendo en carne propia estas experiencias o viéndolas con otros más cercanos o por televisión. Cada día que abro los ojos lavo mi cara y mis neuronas empiezan a despertarse; me pregunto si realmente quiero ser plenamente consiente de la realidad que hace treinta y cuatro años tienen una continuidad negativa en mi Argentina. Cada vez que camino por los lugares que frecuento no necesito de andar con mi identificación porque casi todos saben quién soy, esta carita es difícil de olvidar y he estado en las peores situaciones que le han tocado vivir a mi ciudad, como en mi provincia así que me es difícil hacerme a un lado y no escuchar lo que otros pretenden ignorar. Es por esto que debo, como cualquier ser humano, clasificar lo que dejó demasiado tiempo en mi cabeza porque el conocimiento nos confronta y debería comprometernos.
Cada vez que sabemos algo de la vida o de la muerte, en nuestra profesión vocacional, es para hablarlo, escribirlo o callarlo y archivarlo. La realidad nos marca que tenemos una Argentina dividida por clasista, racismo, religiosa, machista como feminista y una ambición desmedida del poder. La verdad que el “fútbol se lo comió todo” como dice la canción de León cuando hablaba del mundial del 78 y la dictadura militar. El ascenso de River dejó por un momento que la Presidenta y sus ministros, como los sindicalistas y sus hipocresías de hacer un paro para el bienestar del trabajador, quedarán en stand by y el paso del vicepresidente, Amado Boudou, sin pena y sin gloria por Neuquén, sólo subrayando que pateó una pelota en un partido de fútbol.

Es denigrante ver como los políticos de diferentes extracciones se regodeaban por congraciarse y obtener una foto con una persona que esta siendo investigada por tráfico de influencias en el caso Ciccone. Más de uno de esos dirigentes también se sacaron fotos con Hugo Moyano cuando anduvo por estos pagos. ¿Qué clase de credibilidad se le puede dar a estas personas que lo único, al parecer, que les importa es quedar bien ante el poder y sacar una taja, sea política, gremial o empresarial? Me queda sólo la sensación amarga de que la historia se repite. Menem y Alfonsín con el pacto de Olivos, radicales y frepasístas culminando con una Alianza que hoy recordamos con la muerte de treinta argentinos y un derrocamiento de un presidente. Hoy no cerraron los negocios políticos para Moyano y tenemos una confrontación, la oposición, que no existe, tendría que discutir, pero en los lugares correspondientes. Tanto el gremio de camioneros como el gobierno quieren hacernos creer que todo esto lo hacen por el Pueblo.

El dolor y sufrimiento de nuestra sociedad es por no hallar descanso ni representatividad en esta historia que nuevamente nos tiene como protagonistas. Siempre hablamos y tratamos de recordar a nuestros muertos, caídos por pelear por nuestros derechos que tan despreocupadamente los usamos, por lo general con sudor y sangre pero nos estamos olvidando de aquellos que han aniquilado en sus ganas de seguir participando, de aquellos que quisieron aportar ideas y no los escucharon. Hay miles de ciudadanos que se han cansado de buscar un lugar en la política honesta pero los desplazaron. Transan, mienten y ahuyentan a aquellos que tienen principios. Es por eso que uno los ve dolidos por no entender el mecanismo perverso que han armado, donde existen ellos y los acomodados. Pasa el tiempo de duelo, de estos compatriotas y como son persistentes, nuevamente los ves que trabajan desde el anonimato, en asociaciones y que llegan con sus campañas solidarias donde debería estar presente el gobierno.

Yo me pregunto ¿Qué hace un gremio, cual fuere que sea, metiéndose en política partidaria?, ¿qué hace un gobierno dándole instrucciones al Poder Judicial cuando deberían ser independientes?¿Por qué un maestro tiene que hacer peñas para comprar un vidrio de una ventana o una puerta, cuando debería estar enseñando?; ¿qué hace un auxiliar de servicio, que son todas mujeres, subiéndose al techo de una escuela para limpiar un tanque de agua cuando debería estar haciendo la copa de leche y limpiando las aulas? Nada está claro, solo los precios que cada día van subiendo y que se va perdiendo la calidad de vida de la clase media y se cae el poder adquisitivo. Al pobre lo vemos cada vez más lejos. Ya no entran en las estadísticas porque se han caído de las planillas. La historia no solo la escriben los que ganan y en esta que se está construyendo va a dar mucho que hablar porque han enredado tanto las cosas que ya no se puede distinguir quién es de derecha o de izquierda, si es el Intendente quien gobierna o es otro quien toma las decisiones. Parece que al momento de tomar el poder todo vale y si no hacés lo que te dice el patrón, te quedás sin laburo. Que lo de Paraguay es un golpe de Estado legalizado, que en la Argentina tenemos una democracia monárquica o dictatorial, quién los entiende.

Mis queridos amigos las heridas físicas que nos traen dolor y las enfermedades que nos causan sufrimientos se pueden tratar con ayuda médica y medicamento y no nos morimos, pero las hay de aquellas que son al alma y dañan la existencia de toda una comunidad cuando las decisiones no están en nuestras manos. Hay dos frases que me gustaría compartir con ustedes: una es de un poeta que quizás la hayan escuchado por el cantante Silvio Rodríguez a modo de introducción que dice mas o menos así “hay personas que luchan un día y son buenos, hay otros que luchan unos años y son muy buenos, y los hay de aquellos que lo hacen toda la vida, esos son los imprescindibles”.

La otra es una de mi maestro que está muerto y que a pesar de no haber tenido la oportunidad conocerlo personalmente, aprendí a amar lo que me enseñó por sus escritos y dice lo siguiente: “tanto he hecho por tantos, por tan pocos” , de Víctor Paul Wierwille
El hecho en sí es que con que alguien haga algo bueno y no salga dañado en el intento, hace toda la diferencia para mí, nos hace sentir que no estamos solos. Un gran abrazo y espero que nuestro Dios bendiga nuestra Nación e ilumines los corazones de quienes hoy deciden por nuestro bienestar.

Un Servidor Charly Hernández

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