“Tienen el poder y lo van perder
tienen el poder y lo van a perder” así rezaba una letra de la Bersuit en la vos del pelado Cordera en los tiempos Menemístas. El profeta asestó su daga con sus palabras y el tiempo le di la razón. Corrían los 90 y la pizza con champán y el Good show para todos de Tato Bores.
Los días del uno a uno en la economía Nacional. El Peronismo de Menem se había instalado después que terminara abruptamente el Gobierno Radical de Don Raúl Alfonsín. Fortalecida la estructura del Movimiento Nacional Justicialista, Rincón de los Sauces llegó al límite con sus protagonistas para ser parte de ese poder y tubo en sus manos la posibilidad de hacerse cargo del Partido provincial.
Muchos militantes y simpatizantes contribuyeron a un partido que hoy se siente desbastado por los malos negocios políticos que sus propios y ajenos terminaron lapidando en la desmesura de su personalismo. Después de la muerte en un accidente del ex intendente Ismael García, el grupo tuvo que reorganizarse rápidamente por las elecciones que se aproximaban y resolver quien sería su sucesor en la candidatura.
Los nombres Carlos Macci y Enrique Gasjewsky se disputaban en una interna que no era en las urnas, no había tiempo para eso y el partido terminó coronando a su ungido “Carlos Macci” hoy olvidado por los terrenos políticos, pero no en el legado que le dejó a ésta fracturada ciudad que una vez solía llevar con orgullo las banderas del peronismo en alto.
Carlitos o Yuyo como le decían ingresa al poder municipal con una baja en el precio del petróleo y un gobierno neuquino de la mano de Don Felipe Sapag, pero con buenas referencias para los políticos a nivel nacional. En el 96 están los cortes de ruta por reclamos laborales y planes de emergencia social. Rincón para esta parte vivía una situación económica diferente por su condición de ser la gran mayoría petrolera y con suculentos sueldos.
La proliferación de locales nocturnos, hoteles al tope y los restaurantes no dando abasto, mostraba una realidad muy diferente de lo que estaba pasando en el resto de nuestros límites, pero el estallido saltó por otro lado.”El agua”, la contaminación de nuestro río llevó a los políticos que sintieran la presión de la gente.
Organizaciones inventadas rápidamente por mujeres, movilizó a la gente y políticos disidentes del mismo partido y cortaron los accesos a la ciudad. Después de siete días de cortes de rutas, idas y venidas, vino la tranquilidad con los compromisos de las empresas involucradas y el Gobierno de Sapag.
Con estos logros, el intendente fortaleció su gestión y subió un escalón mas para sus propósitos personales. Quisiera decirles que hasta aquí, el Peronismo local no había sido tan contaminado por los lineamientos y bajadas de línea del partido Justicialista provincial y esto le daba prestigio y seriedad en la forma de discutir.
Aquí comenzamos con los acuerdos políticos que derivaron en el desastre de la política actual. Menem, si usted no se enteró, vino dos veces a nuestra ciudad y en una de ellas ingresó hasta la misma plaza Gral. San Martín. Macci aparecía de la mano, figurativamente, de la diputada Nacional Norma Miralles de Romero, que sustentaba su figura política con los famosos ATN del Tesoro Nacional ayudado a los amigos e intendentes que se alinearan detrás de sus políticas.
En ese mismo palco, que subió Menem para anunciar los 17 millones de dólares para hacer las cloacas en toda la ciudad, también se escuchaban voces que querían que Carlitos Macci lanzara su propósito de conducir al partido provincial.
Creo que nunca los peronistas locales estuvieron tan cerca de estar en ese poder que les posibilitaría tener mucho más protagonismo en las decisiones partidarias en Neuquén, pero el muchacho tenía otros planes. El año 99 había llegado con un gobierno que si el Yuyo hubiera ido por la reelección, seguirían gobernando por unos cuatro años mas, pero el coqueteo y el cambio de figura de quien representaría a los peronistas en esas elecciones, cambió todo el panorama.
Carlos Macci negoció entre gallos y media noche su diputación provincial y el pobre de mi amigo Aldo Rafael Trujillo tuvo que agarrar esa papa caliente de ir como candidato a intendente. Contra un Omar Rueda que había logrado unificar al MPN, alineándose tras su candidatura. El resto todos conocen como culminó y siguió hasta nuestra actualidad. Pero del movimiento ya nos encargaremos en otro tiempo.
Vuelvo en mi memoria de un pasado no tan lejano entendiendo la historia remota, puedo entender porque esta así el Justicialismo, que ni siquiera es oposición. Duele ver a sus afiliados desorientados y sin ningún líder. Las puertas de la Unidad Básica, en la calle Mendoza solo se abren para sacarle la tierra que el viento arrimó.
Después de este último gobierno municipal no quedaron dudas de la desolación que dejó el vendaval. Escucho algunos hablar con desprecio, a otros con resignación. A quienes quieren hacerse cargo del partido cuando lo vimos moverse entre medio de las oscuras calles de Rincón murmurando estrategias de traición en alianzas de palabras con los rivales, con la premisa: “corten boletas, pongan a Rucci como intendente, pero a nosotros como concejales”. Lindo día habría sido para recordar lo que sindica la palabra lealtad en la vida y mas en tiempos de campaña.
Lo cierto amigos es que los que dicen ser lideres solo son militantes y no hablan con palabras propias, solo hay que ver de donde vienen estos vientos de afiliados fracasados o de dirigentes quemados, por que no han sabido mantenerse fuera de los vicios de las bajadas de línea sindicales o políticas cerradas, donde todo se elige a dedo.
Cuando no hay temores se abren las urnas y que sus afiliados decidan y esto no a pasado en este peronismo que hoy ve pasar una historia que se esta escribiendo con otro color de tinta y le va a costar recuperar, tiempos de caravanas y triunfos, todo ha quedado en el recuerdo de algunos que lo añoran pero con dirigentes creíbles que puedan llegar mas allá de los límites de su color político.
El peronismo ha de plantearse muy seriamente que quiere hacer. Como recuperar la credibilidad con nuevas políticas que cautiven a aquellos que una vez se sintieron entusiasmados. Y recuperar un espacio que hoy no esta representado. Las muchas traiciones lo posicionaron aquí y será la humildad quien lo haga renacer. Los gritos del afiliado en el silencio o no, es “basta de soberbia”, porque no son tres o cuatro que los que tienen que decidir.
Charly Hernández, un servidor.
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