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Opinión

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Nuestros pensamientos nos definen

Las personas tienen diversidad de comportamientos y a medida que van pasando los años nos volvemos más sensibles o nos endurecemos.
Horacio Beascochea
Por Horacio Beascochea

Las personas se muestran prudentes en sus razonamientos y comportamientos pero la mente siempre ha querido transgredir los parámetros normales de la vida. Desde el Génesis de la Biblia cuando Dios le dijo a Adán “De todo árbol del huerto podrás comer, más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, cierta mente morirás”. Muchos dicen que esto solo era una metáfora pero si uno estudia un poquito lo que murió en el hombre fue su conexión con él. Al espiritualmente desobedecer, después lo que vino fue la calamidad y un aprendizaje al tanteo y las consecuencias de ello.

La relación espiritual se perdió por unos cuantos miles de años. Pero así ha sido el hombre en su generalidad. A. Folgarait dijo “se sabe más, pero todavía falta muchísimo por descubrir. El cerebro del hombre continúa siendo la última frontera. No hay nada más enigmático que su funcionamiento”. Es que si bien no hay dudas que la neuro-ciencia es un boom internacional y las actividades más diversas como el marketing, política, educación apelan a esos conocimientos para lograr mejores resultados (o al menos intentarlos), la relación de la neuro-ciencia con la salud es menos conocida, más allá del Alzheimer y el Parkinson, que todo el mundo relaciona con el cerebro.

Es cierto que el cerebro continúa despertando interrogantes, a pesar de que se ha avanzado muchísimo en los últimos años en cuanto a conocer cómo funciona. Para muchos médicos resulta desconcertante con los muchos casos que a diario tienen que tratar para entender el comportamiento humano y sus inflexiones. Las personas tienen diversidad de comportamientos y a medida que van pasando los años nos volvemos más sensibles o nos endurecemos. Yo personalmente veo según las circunstancias que hay algunas que me afectan más que otras y la posesión de ciertos conocimientos me van volviendo en un tecnócrata de los asuntos y no un experimentado de la vida.

Me gustaría que eso fuese al revés, algún día lo lograré aunque alguien dijo que estamos años luz de poder acercarnos a poder estar equilibrados en la teoría de la práctica. Quisiera no perder nunca mi capacidad de asombro pero la vida que nos rodea no nos hace las cosas tan fáciles y comenzamos hacer corazas en nuestros corazones. Recuerdo haber tenido una vez un miedo aterrador en mi propia casa, en esa donde todavía vive mi hermana. Hacía poco que mi bisabuela había fallecido en la cama de mi abuela, solo recuerdo que había pedido un vaso de agua y antes que pudiera tomárselo expiró. Durante esa semana solo había sentimientos de dolor por la Eduviges, así como la llamaban. Unos de esos días por la tarde se me dio por hacer una siesta recostándome sobre esa misma cama pero la tarde se hizo noche y cuando abrí ms ojos solo tenía la oscuridad sobre mí. El temor me invadió y mi cuerpo se paralizó.

Solo puedo decirles que la experiencia de querer moverse y no poder hacerlo ante el temor es horrible. Pasado ese trauma, que nunca lo he compartido con nadie excepto ahora, sé lo que puedo producir el miedo por lo menos en mi persona. Hoy ya estoy grande y tengo varias cosas superadas. Pero así como el miedo hace de las suyas la osadía también. Ella nos lleva a transgredir las leyes naturales de la vida o de aquellas cosas que nos lleva a una buena convivencia dentro de nuestra comunidad. Quisiera destacar que la “osadía” no tiene nada que ver con la “valentía”. Ser valientes conlleva por lo general un acto que va más allá de nuestras vidas pero por una causa generosa y a sabiendas de que si algo no funciona, uno hizo todo lo posible para que el resultado sea otro y que beneficie a todos. Pero la osadía solo busca la transgresión de las reglas para obtener una vanagloria del asunto y esto se ve mucho por estos días, mayormente en el ámbito de la política partidaria.

Volviendo a la mente humana, en estos últimos día he visto como hay algunos que se desquician con mucha frecuencia sobre cosas vanas y superfluas mientras la vida nos va pasando por encima pero también veo que muchos no tienen ni una pizca de consideración sobre las personas que no llegan a controlar sus propias emociones. La vida nos va retratando de acuerdo a lo que vamos manejando en nuestras mentes y sería bueno que revisáramos por donde vamos llevando nuestros pensamientos. Es cierto que la mente es un laberinto complicado pero si lo tenemos es porque lo podemos transitar.

Queremos que nuestra sociedad crezca con una juventud sana y fuerte pero no le estamos brindando las herramientas intelectuales suficientes, en nuestros hogares ni en nuestra sociedad, para que así sea. Vemos como nuestra gente se droga, se emborracha y se mata entre sí porque hay una familia y sociedad que mira para el costado tratando de ignorar lo que pasa en nuestra a nuestro alrededor hasta que les toca de cerca y algún pariente se ve involucrado en cualquier tipo de estas cosas que van deteriorando una parte fundamental del futuro que se pretende construir. ¿No nos dicen los expertos? “mente sana para una vida sana. No se está encarando con responsabilidad este tema de los males que nos aquejan. De seguro que esto será así hasta que algún hijo de funcionario termine en las redes de las penumbras de estos flagelos.

Solo comienza con un cambio de conducta y la mente se va atrofiando de a poco. La carne es débil y luego pide más y se transforma en un problema físico mental al cual es difícil de curar. Las adicciones siguen matando a nuestra sociedad.

Ansiedades, dudas, temores una cuerda floja que en algunos momentos he debido que transitar pero cuando la claridad de los pensamientos hacen el resplandor de un nuevo día en la vida de una persona, son muy pocos los ejemplos que nos puedan tocar el corazón, solo la realidad de lo vivido y el poder transmitirlo. Que no hay nada de valiente en la transgresión de aquello prohibido que tanto daño le hace al alma, la mente y al corazón.

Queridos amigos lo que permanezca mucho tiempo en nuestros pensamientos es lo que llegará a nuestro corazón y es desde el donde tomamos nuestras determinaciones cada día. Es por eso que debemos cuidar y estar expectantes que es lo que dejamos que prevalezca en ese lugar porque de eso dependerá si disfrutaremos de los resultados o sufriremos de las consecuencias.

Un abrazo de este humilde servidor Charly Hernández

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