La salud no me ha acompañado mucho por estos días pero no me podía perder tamaño evento en mi vida como seguir las internas partidarias y por supuesto, también, emitir mi voto.
La fiebre y la tos no me dejó en toda la madrugada del 11 de agosto así que, como pocas veces en mi vida, decidí ir tempranito a la escuela donde debería votar. El establecimiento está a solo a una cuadra donde vivo, ya eran las ocho de la mañana, pero al llegar la cola de espera era de media cuadra. Por un lado me alegró pero ponerme en una cola un domingo tan temprano no me causaba mucha gracia. Los pocos minutos que tuve que esperar hasta que abrieron el establecimiento me sirvió para pensar en la importancia de mi deber cívico mientras escuchaba a la gente hablando por teléfono y otros expresando su enojo porque después de salir de votar tenían que irse para el laburo en el campo y no podrían disfrutar del día en familia. La jornada se presento gris en Rincón y llovió un poco por la madrugada pero se podía ver en la gente esas ganas que hacía mucho no había visto, el querer emitir su voto.
“Pase”, me dijo muy gentil un miembro del Ejército que solo intimidaba por el fusil que cargaba en su hombro pero con su tono amable guiaba a todos para que supieran, por su apellido, donde votar. La cosa fue rápida, aunque estaba en la mesa donde sufragaban los Hernández y les puedo asegurar que no somos pocos. Un viejo poblador estaba delante de mí, que entró y dejo su documento nuevito y solo se tardos algunos minutos cuando tuvo que poner su nombre para que le dieran el stickers, que es el comprobante que debemos guardar para futuros trámites en los que será requerido. En ese momento me vino a la memoria un pequeño párrafo de mi niñez de cuando acompañaba a mi vieja a la escuelita de adultos en las aulas de la iglesia católica de mi antiguo barrio en la capital neuquina. Mi viejita era analfabeta, no sabía leer ni escribir, pero se las arreglaba muy bien para que nadie la pasara con el valor de lo que valía el dinero. Al ver, a este hombre entrado en edad y con la lentitud de cómo escribía su nombre, como si fuera la firma que lo identifica, me trajo muchos recuerdos. Yo les sacaba punta a los lápices con los que ella, mi madre, practicaba. Solo su nombre aprendió a escribir pero para ella saber lo que estaba en ese papel le iluminaba el rostro.
Salí de ese lugar con el orgullo de haber emitido mi voto y pensando en la larga jornada que me esperaba pues, trabajando en los medios, no sería un día tranquilo sino de mucho trabajo.
La mañana continuó sin sobresaltos. El intendente voto a la hora fijada y en la escuela que le tocaba y las camionetas no dejaron de transitar durante todo el día. El viento se puso pesado pasada las doce mientras el olorcito de los asados inundaba el aire de nuestra ciudad. Me reuní con mi amigo del alma, Sergio Rodríguez, y comimos mientras hacíamos conjeturas de estas elecciones, luego caminamos en medio del viento y el frío hasta su casa y allí me quedé un rato hasta que de nuevo comenzó mi derrotero con la información.
Había doce listas entre las que iban a las internas y las que necesitaban el uno por ciento para llegar a las generales pero la cosa se había polarizado solo en la interna del MPN. ¿Fue una estrategia o solo sucedió porque sucedió? Vaya a saber uno, solo le puedo decir que los medios locales como provinciales se abocaron a saber cómo salía el Movimiento Popular Neuquino y eso era solo lo que te preguntaban, donde quiera que te vieran.
Desde que se prohibió el boca de urna lo único que podemos lograr aquellos que estamos detrás de la información en estas circunstancias solo es un porcentaje de la cantidad de aquellos que han concurrido a votar. El dirigente Guillermo Pereyra desde la capital neuquina y después de haber votado denunciaba que se estaban robando las boletas de su línea en los cuartos oscuros y esa replica también lo hizo notar el intendente Marcelo Rucci pasado el mediodía.
A medida que fueron pasando las horas la ansiedad empezó a sentirse a través de las preguntas de los dirigentes y militantes conocidos del MPN por la línea privada de mí celular. Mi día comenzó a las siete de la mañana pero para las cuatro de la tarde ya había tenido que recargar la batería de mi teléfono dos veces. Desde nuestra localidad lo que querían saber era cómo estaba la Capital y desde la Capital como iban en nuestra ciudad, así que me transformé en un una mesa de ping pong dentro de la información. Pero la cosa se puso mucho más interesante cuando los minutos empezaban a indicar que todo estaba llegando a su fin y ya no tendríamos que hablar de porcentajes sino del voto a voto. La ansiedad se respiraba en el aire mientras trataba de mantenerme tranquilo y no entrar en la carrera que todos estaban compitiendo.
Traté de mantener informada a la gente con mis contactos y sobre todo con lo que me mandaban por mi cuente en Internet. Rincón largo las primeras mesas y la contundencia de los votos era agresiva y lapidaria, el 60% de diferencia en cada una de las urnas contra la línea oficial. Se dice que las primeras mesas escrutadas marcan la tendencia y en esta ocasión no fue la excepción. Guillermo Pereyra se venía imponiendo por mucha ventaja contra la línea de Ana Pechen o la del gobernador pero esta situación no era ninguna novedad para nosotros que conocemos lo es el sentir de estos terruños y como lo venían preparando mientras escuchaba en mis entrevistas en la radio y como se sacaban los ojos hasta que llego la veda política.
Yo sé que el intendente, Marcelo Rucci, me lo puede llegar a desmentir y será entendible ante esta ocasión pero si bien todo su equipo trabajó para aportarle casi 8.000 votos a la causa Guillermo Pereyra Senador, lo contundente es que solo reivindica su gestión de gobierno al frente del municipio y el descontento contra un gobierno de su mismo color político, pero que desde que comenzó esta gestión solo se han escuchado promesas sobre los grandes problemas estructurales de nuestra ciudad y que las volvemos a escuchar en cada campaña.
Que Pereyra hoy disfrute de su éxito como candidato depende mucho de lo que políticamente se ha hecho desde este lugar, aunque este municipio se haya sindicalizado. También es cierto que muchas de las cosas que se han hecho es por el peso que posee el sindicato que preside Pereyra y esto le achico brechas que lo separaban con la gente común de nuestra ciudad. Con estas cosas, aunque le tienen ciertas reservas los vecinos, le aportó su voto de confianza en las urnas de este domingo, porque sabían que de esta manera le daba su apoyo al intendente local y así como nos tienen acostumbrado los gobernantes provinciales que nos miden por la cantidad de votos que le aportan las localidades para darles algo, vieran que nos deben tener muy en cuenta para las generales.
Porque le comento una cosa: los pronósticos en esta última semana para Guillote era que en nuestra localidad ganaba y eso no era ninguna cosa rara pero que le ganara a nivel provincial eso si que nos dejo boquiabiertos. ¿Qué fue lo que les falló a la línea oficial para cometer tantos errores en su militancia y con sus punteros o lo hicieron a propósito? Me pregunto ¿Quién engañó al gobernador dándole tanta tranquilidad en estas internas para no replicar fuertemente a Pereyra que hoy está en la vereda de en frente sobre una política que en su momento apoyo como lo es la de la señora Presidenta? No quisiera estar en la piel de aquellos que en las encuestas le dijeron al gobernador que estaban 10 puntos arriba.
Terminaba la noche y después de conocer como estaban cerrando las urnas en la capital neuquina y saber de las localidades donde iba ganando Pereyra, decidí apagar mi computadora y el televisor, cerré mi rancho y salí caminando tranquilo en la oscura y fría noche tratando de desconectar mi mente de tantas cosas políticas. Fui a nuestro querido “Café y Casino” donde sabía que algún amigo iría a encontrar y así fue. Entre medio de una de muzzarella y una charla seguimos despuntando el terrible vicio de esta pasión de escuchar de cómo analiza la gente estas cosas que nos pasan y si son buenas o malas para nuestra ciudad.
Queridos amigos espero que su día, de responsabilidad cívica, haya sido un poco más tranquila que el mía pero sobre todo que lo disfrutara en familia y entre buenos amigos porque en realidad siempre serán ellos donde nos vamos a seguir cobijando por el resto de nuestras vidas.
Un saludo de este servidor y que Dios los bendiga. Charly Hernández
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