No termino de agradecer a todos aquellos que me han saludado por el Día del Periodista. Para serles sincero yo no soy periodista matriculado y creo que se deben haber dado cuenta. No poseo un léxico de floridas palabras ni mucho menos cuando se trata de plasmarlas en un papel solo estoy dotado de muchas leyendas urbanas y de miles de anécdotas que la vida me ha ido poniendo en el camino para que en mi haber las vaya guardando para poder compartirlas como experiencias.
El tiempo vivido me ha puesto en situaciones que la memoria me obliga a no olvidar y de ser agradecido por la oportunidad que el director de este periódico, Darío Irigaray, me ha permitido desarrollar por medio de su incentivo. Sobre todo debo agradecerles por su paciencia y comprensión de entender que escribo lo que con un sentimiento muy profundo y muy subjetivo pongo en cada palabra para darle mi impresión de las cosas que pasan en nuestra sociedad de esas que disfrutamos o nos causan tristeza. Solo trato de ponerlas como las comenta la calle y como me llegan.
Empecé esta noble profesión casi por necesidad allá por 1985 me había quedado sin trabajo, debía conseguir uno y de cualquier cosa. Estaba transitando el secundario y allí conocí a mi amigo Luisito Orona de la juventud peronista y de familia peronista pero eso no me llamaba la atención sino lo que disfrutábamos de las noches en el Centro 22 que hoy se conoce como Centro 12, detrás del policlínico ADOS.
Luis tenía buena voz y todavía la tiene porque creo haberlo escuchado en RTN por la mañana con un informativo. En aquellos tiempos solo teníamos ganas de hacer algo que nos diera algo de guita y nos entretuviera. Dentro de esa fila se encontraba Daniel Pedro, Switchear de Canal 7 y representante de EMI y Cópitol para la región. Entre los tres armamos un programa que se transmitía por Radio el Sol cuando estaba en la calle San Martín. Todos los sábados por la tarde salíamos al aire después de nosotros venía el gordo Garner con toda la movida tropical mientras que nosotros sorteábamos discos de vinilo de Luis Miguel de la placa “Cuando calienta el sol” en nuestro programa, todo unos cholulos pero nos servía.
Esta fue la primera vez que ingrese a un estudio de radio haciendo algo muy diferente por donde iba a transitar más adelante mi carrera. En 1988 me fui a Buenos Aires y trabajé en una metalúrgica como ayudante y cuando volví a Neuquén estuve unos meses y me traslade a la República de Cutral Co donde empezó la verdadera historia en el mundo de la información.
Alejado de pensar de mi desempeño en la radio vendía ropa ambulantemente hasta que un amigo que se había atrevido hacer radio me dijo “animate que se necesita alguien para andar en la calle de movilero” recuerdo haber ido una vez y me trataron desdeñosamente quien estaba a cargo de esa radio. El medio era radio Encuentro un desprendimiento de radio municipal y estaba enfrente del hotel Alfa, unos de los dueños era Jorge Sabatini, gran amigo, hoy sigue haciendo radio y escribe para el periódico 8300.
Era apenas un alfeñique de 54 kg y comencé a hostigar a los funcionarios de turno. El intendente era Amstey y su secretario de gobierno Daniel Cangenova, algunos deben conocer a este personaje porque después apareció por nuestra ciudad regenteando el casino que se encuentra enfrente de nuestra plaza. Pero vuelvo sobre la historia y recuerdo que había muchas irregularidades sobre esa administración, mayormente con la venta de terrenos, yo los molestaba con preguntas hasta que un día. Cangeno, me hizo estrellar sobre una ventana del primer piso de la municipalidad de Cutral Co y casi paso a la historia.
El caso fue muy comentado y mi nombre muy hablado, se podría decir que me fui haciendo a los golpes en esta profesión. Solo saber que la incomodidad que les ejercía mis preguntas aquellos que se estaban aprovechando de una función pública para acomodar su economía personal les daba cierto alivio a la sociedad me causaba tranquilidad y satisfacción en lo personal. Después llegaron las famosas puebladas, destituciones de intendentes, coberturas de marchas y cientos de horas hablando por la radio, todo esto fue llevando a mi cabeza a poseer el compromiso asumido con la sociedad.
Este acuerdo de hecho que se posee cuando se trabaja con la información para posicionarnos del lado de aquellos que más lo necesita y no sobre el que puede pagar mejor. Nuestra sociedad nos pone en un compromiso constantemente en medio de una intransigencia de los que manejan el poder y de esa impunidad por donde transitan. Los discursos de la ciudadanía son muy contradictorios a veces. Están los que por un momento critican a los modelos y sus formas pero si las cosas se les acomodan medianamente para su bienestar el criterio cambia radicalmente, es por eso que es difícil lidiar con la fluctuación de pensamientos porque mal o bien cuando se tienen principios se mantiene una actitud en el accionar pero cuando estas cosas cambian constantemente, sin valores de vida, te ves que solo se busca hablar mal de una persona o de un gobierno para recibir un beneficio personal y cuando lo logran se acabo el perseguir justicia, juicio o equidad.
Alguien alguna vez dijo que en esto del periodismo había que involucrarse pero no mezclarse pero hay veces que se torno muy difícil no hacerlo. Por seguir mis principios y valores como persona y siendo parte de una comunidad que posee miles de carencias uno no puede estar ajeno de los sentimientos de lo que es la escasez y mucho menos cuando uno mismo las ha padecido. Estando en esta profesión me han pegado, perseguido, discriminado, amenazado, tiroteado pero gracias a Dios me he sabido mantener.
No sirvo para hacer plata con la venta de mi voluntad, será porque nunca fui un ambicioso desmedido, cada uno maneja de la mejor manera su conciencia de lo que se debe o no hacer cuando se está de un lado o de otro en los conflictos sociales. Más de una vez me he sentido usado por los que piden justicia y tienen un cierto liderazgo dentro de los grupos de reclamos porque sigo creyendo que son genuinas sus palabras. No me quiero ir muy lejos en mi memoria pero cuando Ramón Rioseco hacia reclamos en Cutral Co y se hacían piquetes para pedir por la necesidad de esa ciudad termino siendo concejal y luego no paró su maratónica carrera política hasta esta actualidad.
La ex concejal Lidia Anaya se aprovechó de la coyuntura de los reclamos por el agua y ocupó un cargo dos periodos hasta que se dieron cuenta de lo oportunista que era usando a su gente. En la Cooperativa de Trabajo ¿cuantos se beneficiaron por hacer tantos reclamos para conformar ese micro emprendimiento? solo algunos que se acomodaron en la actual gestión. Así como estos ¿cuántos grupos de reclamos se han desactivados con solo darles un puestito en una empresa o en algún gobierno para acallar sus voces? Mucha necesidad para tanta hipocresía.
El 15 de Junio voy a cumplir 46, llevo más de la mitad de mi vida estando en esta profesión y les puedo asegurar que es realmente hermosa cuando se la utiliza bien, cuando se trabaja para difundir conocimiento en cuanto a la cultura, la economía, la política, la música, la poesía. Exponer las carencias de una comunidad como la nuestra que cada día se levanta con las ganas de ver algo nuevo que nos indique que elegimos bien en quedarnos aquí. Poder darles el lugar a los que traen sus propuestas cada cuatro año para que sean escuchados y ansiosos de que las cumplan si es que los elige nuestros vecinos en las urnas.
Hablar con doña María porque después de tantos años hoy se dignaron en darle el título de su propiedad o con Laurita que parió unos mellizos hermosos, con José no para de pedir una oportunidad para ingresar en alguna petrolera porque cree que merece una oportunidad o si el gobierno provincial se acordó de nosotros y nos tiro un par de cuadras mas para asfaltar o un plan de viviendas que tanto nos están haciendo falta.
Como nunca, de otros años, he sentido el afecto de la gente reconociendo el esfuerzo con el que me mantengo en esta línea de pensamiento para poder informarles. Todos tenemos nuestras buenas y malas dentro de nuestros trabajos. Sé que hubo tiempos de mayor intransigencia en nuestra Argentina pero creo que mi Dios es sabio y sabía que no habría durado mucho en tiempos cuando decir lo que uno pensaba no era una opción a no ser que lo hicieras dentro de la clandestinidad, pero acá estamos poniéndole ganas a la vida.
Rodolfo Walsh, por quien se inscribe el día del periodista, decía “el campo del intelectual es por definición la conciencia. Un intelectual que no comprende lo que pasa en su tiempo y en su país es una contradicción andante y el que comprendiendo no actúa tendrá un lugar en la antología del llanto pero no en la historia viva de su tierra. La realidad no solo es apasionante, es casi incontable”. No pretendo ser un intelectual pero si parte viva de la historia de esta tierra.
Como les dije al principio no soy un periodista con chapa universitaria solo se escuchar y entender lo que pasa al mi alrededor y las comento como en la charla de un bar. Nunca serví para ser un simple anunciador de un hecho siempre he querido decir lo que siento de lo que veo y es por eso que me suelo equivocar pero también he aprendido a pedir perdón.
Les dejo un abrazo y que Dios nos siga iluminando el entendimiento.
Charly Hernández un servidor
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