“Por ahí dan ganas de poner la llave e irme a mi casa”
Con un trabajo constante que se refuerza a diario, Andy le da de comer a más de treinta chicos en la ciudad, una tarea solidaria que podría interrumpirse ante la falta de asistencia y colaboración. “Nos está costando mantener el comedor todos los días”, dijo a El Periódico de Rincón.