Este 21 de enero poco antes de las 15 horas, un intenso temporal de lluvia y granizo, producto de una tormenta de verano, dejó como saldo a varios barrios inundados con un centenar de familias evacuadas.
Durante cincuenta minutos la intensa tormenta acumuló gran cantidad de agua que formó verdaderos ríos en las principales calles de la ciudad, destrozando todo lo que estaba a su alcance.
Las zonas más afectadas fueron el centro y la zona de la costa del río Colorado, lugares que recibieron el golpe de agua, que bajaba desde el alto con mucha fuerza y en muchos casos ingresaba sin control en los domicilios.
“Estamos muy preocupados porque esta lluvia intensa con granizo nos inundó todo el pueblo, hemos quedado aislados nuevamente, con los problemas que nos ocasiona cuando tenemos este tipo de inclemencias climáticas”, indicó a LU5, el intendente Marcelo Rucci.
“Techos rotos, barrios inundados, esta tormenta ha hecho colapsar todos los servicios por lo que estamos recurriendo a la provincia y a los privados para que nos presten maquinas porque no damos abasto”, señaló.
En la zona de la Plaza San Martín el agua alcanzó los 0,70 cm, e irrumpió por el centro del espacio verde con una vehemencia inusitada. Los caminos terrestres que comunican con Catriel, Buta Ranquil y Añelo quedaron cerrados por prevención.
En ese sentido, el director de Defensa Civil Municipal, Pablo Giordano, informó que “hemos adoptado la medida de restringir la circulación de vehículos en todos los sentidos de circulación hasta las 23”.
Explicó que “la medida fue adoptada en conjunto con la provincia, bomberos y policía porque la tormenta se desplazaba hacia distintas zonas con posibilidades de afectar la zona de cañadones”. Desde bomberos voluntarios, el jefe del cuerpo activo, Marcelo Guevara, señaló que “tuvimos alrededor de 18 familias que pudimos evacuar de la zona costa, donde el nivel del agua alcanzaba por lo menos el metro de altura”.
Desde bomberos, a los minutos de comenzar el intenso aguacero, recibieron centenares de llamadas, de personas que se les llenó su domicilio de agua, perdiendo su muebles y se les volaron sus techos por el intenso viento que se potenciaba la virulencia climatológica al caer el granizo.
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