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Claro invierte, aunque en publicidad

Primera en el ranking de las empresas de telefonía con más denuncias y clientes insatisfechos, prefiere decir lo buena que es utilizando a figuras como Maradona o Susana Giménez por quienes pagó casi 1 millón de dólares, que brindar un buen servicio e invertir en equipamiento.
Darío Hernán Irigaray
Por Darío Hernán Irigaray

Diversos medios nacionales como regionales periódicamente publican informes sobre defensa al consumidor donde posicionan a las empresas telefónicas como las más denunciadas y Claro es la que tiene el primer puesto lejos del resto.

La empresa Claro tiene una política clara de invertir en publicidad y no trasparentar ni por medio de su sitio web, ni medios periodísticos de alcance nacional, cuales son las inversiones que debería realizar año y año, como una forma de justificar la tarifa que pretende cobrar, donde la misma en dólares se posiciona al triple o al cuádruple de las tarifas cobradas en otros países.

Es importante destacar que para Claro prestar un buen servicio no es una política que maneje habitualmente, ya que al llamar la atención al cliente no atienden rápidamente y si lo hacen jamás resuelven un inconveniente, solamente toman el reclamo, y únicamente si el cliente lo solicita, le indican un número de referencia, dato necesario cuando uno hace referencia a una queja anterior.

Si resuelven una queja, la cual puede tardar meses, en la mayoría de los casos no recompensan al usuario por su mal accionar, simplemente devuelven lo cobrado indebidamente, y si uno envía una carta, jamás la contestan, aunque la misma sea una carta documento, simplemente se ocupan de disuadir telefónicamente al cliente llamándolo cientos de veces ofreciéndole propuestas totalmente leoninas.

La idea es cansar al cliente para que no se queje, aseguran empleados que han trabajado en call centers, es más señalan que en la mayoría de los casos la idea es sacarse de encima a los clientes en el menor tiempo posible y no escuchan todo lo que dicen. “Tenemos un texto armado, a tal pregunta, tal respuesta”, señaló un telemarketer que prefiere quedar en el anonimato y agregó: “si se complica, le decimos aguarde un instante, y nos vamos a tomar mate, pintarnos las uñas, y si al volver sigue el cliente ahí, lo escuchamos un rato más, y en el peor de los casos cortamos la comunicación”.

El usuario debe saber como quejarse, el tema que al llevar tiempo, muchos desisten en el camino, y la empresa lo sabe y se aprovecha. Si avanza, tienen todo tan aceitado para desgastar a los clientes que ante una denuncia en defensa al consumidor siempre buscan llegar a un arreglo. “Hay gente que llega tan indignada que se olvida de que se quejaba y solamente quieren golpear al representante de la empresa de telefonía”, aseguró un empleado de Defensa al Consumidor, a lo que agrego: “Nosotros tratamos de armonizar la medicación e intentar llegar a un acuerdo”.

Lo cierto es que todas las empresas de telefonía, y sobre todo las móviles tienen un nivel de reclamo constante que no le dan atención inicial, y solamente los clientes sumamente indignados, y con tiempo para quejarse ante los organismos, logran tener una respuesta a su inconveniente, aunque un gran porcentaje queda resignado sin resolver su inconveniente.

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