Desde el inicio de las tratativas hasta su aprobación final, a fines de agosto, el acuerdo entre YPF y la estadounidense Chevron para avanzar con la explotación de hidrocarburos en Vaca Muerta ha dado pie a un sinnúmero de controversias y especulaciones.
Más allá del método de extracción de hidrocarburos no convencionales mediante la técnica del fracking, que tiene voces a favor y en contra, hubo otros puntos polémicos como que la ley aplicable del convenio, en caso de incumplimiento o disputas, no es la de Argentina sino la que rige en la ciudad de Nueva York.
También se criticó que en caso de existir un desacuerdo o un conflicto entre Chevron y la petrolera nacional, la jurisdicción no serían los tribunales argentinos, sino la Corte Internacional de Arbitraje de la Cámara de Comercio Internacional (CCI), con sede en Francia, más otro ítem que sostiene que YPF depositará en sucesivas semanas 100 millones de dólares en un banco de los Estados Unidos en concepto de escrow (depósito o garantía) para que Chevron pueda, eventualmente, cobrar de esa cuenta las futuras utilidades del negocio.
Una nueva polémica se originó el 24 de octubre, cuando el sitio Infoabe reproduce un artículo del portal New York Times, que afirma que la salida de la compañía no sólo podrá concretarse sin penalización alguna sino que, además, Chevron continuará recibiendo parte de las regalías de aquellos pozos que alcance a poner en marcha antes de emprender su retirada.
"Funcionarios petroleros argentinos dijeron que el acuerdo Chevron-YPF protegerá a la empresa estadounidense de una pérdida pecuniaria ligada a un cambio de los vientos políticos", publicó el The New York Times, según reprodujo el portal iProfesional.com.
Y agregó: "Si la compañía invierte 1.200 millones de dólares, puede retirarse 18 meses más tarde de las operaciones, sin penalización alguna, y continuará recibiendo los beneficios netos del 50 por ciento de la producción de los pozos iniciales a perpetuidad".
Desde la Asociación de Abogados Ambientalistas su titular, Enrique Viale, sostuvo que los detalles de esta cláusula parten de informantes del mismo editor de The New York Times. "Esto se agrega a lo conocido sobre la jurisdicción de la ley extranjera y el fondo que YPF debería depositar en un banco en el exterior como garantía para Chevron", aseguró.
"Los detalles del acuerdo son desconocidos incluso hasta para los propios legisladores neuquinos que lo votaron. Nadie pudo ver el convenio. Que no lo muestren es una prueba de que algunos puntos firmados pueden ser insostenibles y entrar en abierta contradicción con el discurso oficial", expuso.
Ante estas versiones, la petrolera nacional YPF, salió al cruce y ratificó que el acuerdo firmado con la compañía estadounidense Chevron, para el desarrollo del primer cluster de shale en Vaca Muerta, no posee cláusulas secretas y que los principales puntos del entendimiento fueron hechos públicos el 29 de agosto último.
En este sentido, la compañía que conduce Miguel Galuccio recordó una rueda de prensa realizada a fines de agosto en donde se rechazó la existencia de cláusulas secretas y explicitó la opción que podrá ejercer Chevron tras la concreción de la etapa piloto, así como los derechos que podrá mantener en caso de desistir de la continuidad del proyecto.
"A partir de los cinco años, Chevron podrá exportar el 20 por ciento del crudo proveniente de este proyecto, mientras que YPF tomará el petróleo liviano para abastecer a sus refinerías y aumentar la producción local", dijo en aquella oportunidad Galuccio.
Así, explicó que "la primera etapa de desembolso es de 300 millones de dólares por parte de Chevron para pagar el 50% de la inversión realizada por YPF hasta el día de hoy. YPF garantiza este desembolso hasta la ejecución de la documentación definitiva. El segundo desembolso tras la firma de documentos finales será de 940 millones de dólares".
En una segunda etapa, "Chevron podrá elegir si continúa con el desarrollo masivo o si se retira. En ese caso, sólo tendrá derecho al 50 por ciento de la producción de los pozos perforados en la primera etapa", detalló el CEO de YPF el 29 de agosto pasado.
Por otra parte, el mandatario neuquino, Jorge Sapag, declaró al diario “Río Negro” que la cláusula que difundió el New York Times -de continuar recibiendo la ganancia de los 110 pozos perforados en la etapa piloto - "era conocida" y que ese tipo de puntos son comunes en la industria petrolera y que "pueden estar o no estar". Agregó que hay casos donde se deja establecido y otros en las que, en caso de caerse los acuerdos, son a fondo perdido.
Asimismo, rechazó de plano que el beneficio de los pozos sea a perpetuidad como dice el NYT sino hasta que dure la concesión y por los pozos que se hicieron con aportes en el tiempo que haya durado la sociedad.
"Si se lee el convenio de la provincia con YPF esto esta establecido. YPF es el concesionario, es el operador, busca un inversor, hace la inversión, el período piloto o de prueba que son los 110 pozos implica 1.200.000.000 de dólares, que ya se estan desembolsando", señaló.
Y agregó que: "Si Chevron decide retirarse se retira, no se convierte bajo ningún concepto ni en operador ni en concesionario y sus 1.200.000.000 de dólares los puede recuperar de la inversión en los 110 pozos que ha hecho".
Preguntado por el cronista, sostuvo que la cláusula está en el contrato y negó que Chevron seguirá percibiendo la ganancias de esos pozos por siempre, hasta que dejen de producir. “La empresa dijo vamos a hacer un piloto y si el piloto no funciona se retira, pero sus 1.200 millones de dólares que puso, si los pozos están en producción, puede ir repagandose de ese flujo de caja la inversión que ha hecho”, finalizó.
Fuentes: Infoabe Télam - Río Negro
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