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Caso Micaela: ratifican pena a Cortez

El TSJ dejó firme el fallo con 23 años de prisión efectiva para Héctor Cortez, que el 14 de marzo de 2010 mató a golpes a su pareja Micaela Recchini.
Horacio Beascochea
Por Horacio Beascochea

El pasado viernes 13 de septiembre, el Tribunal Superior de Justicia de la provincia de Neuquén confirmó la decisión judicial de condenar con 23 años de prisión a Antonio Cortez, su pareja de entonces.

Sandra, la madre de Micaela , se mostró conforme con la decisión judicial que dejó en pie la condena de 23 años de cárcel para el hombre que la asesinó a golpes el 14 de marzo de 2010, en 2010, siendo su pareja y el padre de dos pequeños.

Sandra ingresó a la sala penal del Tribunal Superior de Justicia (TSJ), y junto a Marcelo Henriksen Velasco, el abogado que la representa como querellante, escuchó la sentencia de los jueces Antonio Labate y Lelia Martínez de Corvalán.

Una hora de lectura cedió el paso al veredicto. Los jueces confirmaron la condena contra Cortez, y a su término la sala estalló en aplausos.

Sandra volvió a levantarse y salió al encuentro de familiares y mujeres y referentes que condenan los maltratos y abusos. El abrazo familiar, de madre y hermano, unidos por Micaela, conmovió a todos.

La sentencia fue unánime, y confirmó los 23 años de pena que le impuso la Cámara Criminal Primera a Cortez, casi el máximo que estipula el Código Penal en casos de homicidio simple.

Para el tribunal, el fallo de la Cámara se "ajusta al valor de Justicia”, por cuanto adecuó "en forma proporcionada la pena a las características del caso concreto”.

De este modo, se rechazó la impugnación que presentó el defensor de Cortez, y ex ministro del gobierno de Sapag, César Omar Pérez, ya que para los jueces no se verificaron los agravios que planteó con el recurso.

Muy por el contrario, Labate y Corvalán acordaron con los jueces de Cámara que Micaela, de 24 años, se encontraba "prácticamente indefensa”, que el condenado tuvo una actitud de "total desaprensión hacia la víctima” y de la "extensión del daño causado” a los dos hijos pequeños de la pareja y los familiares directos.

Para el TSJ, la decisión de la Cámara "alcanzó certeza sobre la autoría del homicidio”, en base a las declaraciones que tomó en su conjunto para condenarlo.

Por caso, el relato de la testigo presencial que vio cómo Héctor le pegaba en la calle, él a caballo de la joven, boca abajo. "Yo le gritaba “no le pegues más, loco, ya la mataste”, él nunca me miró, nunca me dijo nada, se paró encima de la chica y cuando se iba volvió para atrás y le pegó una patada en la pierna”. Entonces escuchó que le dijo a la víctima: "Más vale que no me denuncies hija de puta”.

Labate, autor del primer voto, consideró que la testigo se mostró "imparcial, segura y creíble”, y rebatió, como se adujo en la sentencia, la hipótesis esbozada por la defensa relativa a que luego de haber compartido un momento en la plaza, Cortez partió rumbo a la casa de su tía y la víctima abordó un remise.

La testigo "pudo identificar al imputado, a través de un reconocimiento impropio practicado en la audiencia oral, efectuando un prolijo y contundente relato de cómo se perpetró el delito”, sostuvo el juez.

El fallo también rescata la declaración de otra mujer que recibió a Cortez en su casa y percibiendo que algo había pasado confesó: "…estaba ido, golpeado en la cara”. Se añaden los dichos de la médica que atendió a Cortez, quien llegó a escuchar a éste decir "le pegué mal, esta vez le pegué mal”, y lo dichos de la madre de Micaela, respecto de los maltratos que recibía su hija por parte del condenado. Otros testimonios se vinculan además al plexo probatorio.

El violento hecho ocurrió el domingo 14 de marzo de 2010 alrededor de las 6. Previo a un altercado con la joven, la llevó en su auto hasta la calle Mitre, casi esquina con Corrientes, donde comenzó a golpearla hasta dejarla sin vida.

El abogado de Micaela y Sandra, Marcelo Henriksen Velasco expresó que el fallo los dejó "sumamente satisfechos” y recordó que el caso sentó un "precedente”. Añadió que si el hecho hubiese sucedido en el 2012, “llevaría la pena de prisión perpetua”, en en referencia a la decisión que convirtió en ley el femicidio.

El caso, añadió, sirvió para generar conciencia y para que los legisladores nacionales sancionen estas conductas con la máxima pena.

Marcelo Henriksen Velasco dijo que no sólo vació la caja de ahorros de la pareja, ni evidenció durante el juicio ninguna muestra de arrepentimiento, sino que no escatimó medios ni recursos en tratar de disputar la tenencia de las dos criaturas que están siendo criadas por su abuela, Sandra.

La abuela de los pequeños recordó que tras el juicio le prendieron fuego su vivienda y perdió absolutamente todo.

Los hijos de Recchini y Cortez tienen 10 y 6 años y sin contacto con su padre, detenido en la U11.

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