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Aterra el inmutable silencio de Baker Hughes

Pasan los años y continúan manejando material radiactivo sin control alguno en plena ciudad de Rincón de los Sauces. La CNEA, quien debería verificar sus instalaciones, jamás lo hizo. El municipio no tiene las herramientas para verificar y confía en lo que la empresa informa. Despidieron personal sin indemnización por haberlos denunciado. Hay miedo. La empresa no brinda declaraciones al respecto.
Darío Hernán Irigaray
Por Darío Hernán Irigaray

Pasa el tiempo y nadie sabe nada. Se desconoce con certeza si la radiación existe bajo tierra, varios operarios de la compañía “afirman que perdurará por años”. Aún están los caños donde se almacenaban “las fuentes” con radioactividad a varios metros de profundidad. “Luego de las denuncias hicieron un bunker mejor que el de Neuquén” aseguró una fuente confiable, aunque “dejaron los caños donde estaban”.

También se conoció que la empresa con su propio equipamiento demostró la inexistencia de radioactividad en la base operativa que se encuentra dentro de la ciudad, ante las exigencias municipales, y aunque la CNEA (Comisión Nacional de Energía Atómica) fuera convocada a verificarlo como tercera parte, no se hizo presente, dando por sentado la capacidad operativa de la empresa Baker Hughes.

Hasta el momento solo un empleado tuvo el coraje de hacerle frente a esta empresa con una demanda judicial. Se llama Raúl Martínez, tiene 50 años de edad, trabajó activamente en la compañía Baker Hughes y señaló que el material se acumulaba fuera de su contenedor de plomo en un pozo cavado en la tierra, dentro de la base en la zona urbana local.

Hace un año atrás relató a El Periódico de Rincón que las pastillas radiactivas se colocaban encadenadas dentro de caños plásticos de más de 10 metros de profundidad, tocando la tierra en el fondo de los mismos. También indicó oportunamente, que después de un incidente que tuvo mientras manipulaba las pastillas radiactivas, la empresa retiró todo del lugar y construyó un bunker para acopiarlas, supuestamente, con todas las medidas de seguridad .

Luego del siniestro y su posterior denuncia, Martínez fue despedido, aparentemente por haber denunciado a la firma, comenzando un largo peregrinaje para recuperar su salud e iniciar una causa judicial contra la firma que lo abandonó.

“Baker nos dejó abandonados, hizo un total abandono de persona”, sostuvo la mujer de Martínez tiempo atrás y acotó que “lo despidieron, no le pagaron indemnización ni tratamientos de salud” y gracias al apoyo de su familia ha costeado su rehabilitación en una clínica especializada, tomando una serie de medicamentos para intentar estabilizar su salud.

Raúl Martínez denunció a la empresa exhibiendo documentación médica que avalaba su deteriorada condición física “por contaminación con cesio en sangre”. El cesio radiactivo es un metal blando que se usa en herramientas de precisión para el terminado de pozos hidrocarburíferos. Puede provocar daño celular por radiación (emitida por las partículas del cesio) a los seres vivos. La radiación y exposición al cesio provoca que los afectados tengan un 95% de probabilidades de contraer enfermedades.

Además de Martínez, otros empleados de Baker Hughes se han puesto en contacto con El Periódico de Rincón recientemente, dando por cierto los dichos de la precariedad con que se maneja el material radiactivo y asegurando que “tapan todo con dinero y que ni en Neuquén capital mantienen una seguridad estricta al respecto”. Estos testigos pidieron mantener su anonimato ya que aseguraron “tener miedo a represalias por parte de la empresa, pudiendo ser despedidos como hicieron con su compañero”.

Cabe destacar que la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), es el ente responsable del control en el país, a quienes se les envió un oficio solicitando su actuación ante las graves denuncias recibidas de contaminación y manipulación irregular de material radiactivo en el ejido urbano de Rincón de los Sauces, sin contar con su visita hasta la fecha, según confió a El Periódico de Rincón el juez José Luis Miranda.

La Ley Nacional de la Actividad Nuclear Nº24.804, en su artículo 8 indica que “La Autoridad Regulatoria Nuclear deberá desarrollar las funciones de regulación y control que le atribuye esta ley”, y su inciso primero aclara que deberá “Proteger a las personas contra los efectos nocivos de las radiaciones ionizantes”, siendo la CNEA el ente responsable de su aplicación.

Lo cierto que es poco lo que se sabe, la empresa no dice nada, simplemente personal de Baker Hughes, que no quieren que se conozcan sus nombres, algunos “están viendo cómo arreglar con la empresa” para no peregrinar como hicieron con Martínez, que al día de la fecha fue “echado peor que un perro, sin brindarle servicios de salud adecuados ni un sustento para él y su familia”.

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