El verano del 2012 pisa fuerte en Rincón y no es debido a que la gente lo puede disfrutar como quisiera. Desde fines del año pasado, una ola de calor que recorre toda la provincia ahonda aún más la problemática de la falta de agua.
Desde el 24 de diciembre, que la temperatura osciló los 31 grados, el calor no ha dado tregua a los rinconenses, ascendiendo a los 37,5 grados el 25 de diciembre y superando los 40 el día 26.
Las altas temperaturas continuaron arriba de los 30 grados los días siguientes, con un pico de 41,2 durante el 28 de diciembre, para luego superar los 38 grados durante el 29 y 30, con otro pico de 41,7 grados para el 31 de diciembre, transformándose esta en la marca más alta del 2011.
El 1 de enero de 2012 la máxima llegó a los 41,3 grados y desde entonces ha superado ampliamente los 37, con picos de más de 40 y transformando la ciudad en un infierno, al que se le suma el agravante de la falta de agua.
Estas desfavorables condiciones, más la carencia de espacios recreativos, piletas comunitarias o balnearios en condiciones, obligó a más de un rinconense a dejar su tierra en busca de otros lugares para estar mejor. “No quedó nadie”, dijo una vecina consultada.
Fue por ello que en la noche de Año Nuevo era evidente la falta de habitantes en la ciudad, ya que mucha gente decidió pasar las fiestas en otro lado y, en otros casos, enviar la familia lejos o suspender la llegada de otros familiares. Tampoco faltaron quienes adelantaron sus vacaciones y se fueron de Rincón de los Sauces.
En algunos casos, sólo se ha quedado la persona en que trabaja, mientras el resto del círculo familiar ha partido a casa de otros parientes, mientras pasa esta ola de calor y mejore la situación del faltante de agua.
Las altas temperaturas y el problema de la carencia de agua se viven con mucha intensidad en la ciudad y no todos son tolerantes ante un municipio que trabaja día y noche, abasteciendo con camiones cisterna y otorgando 1.000 litros de agua por vecino para intentar paliar la situación.
Situaciones insólitas como intentar agredir al personal de Obras Públicas que trabaja a destajo y sin descanso merecen la reprobación de cualquiera con sentido común, pues hay que entender que la problemática excede a las autoridades actuales, incluso a las anteriores, pues el problema es más complejo e incluye factores como la explosión demográfica, la bajante del Colorado o la falta de recursos económicos para construir una nueva planta de agua potable.
Lo concreto es que vivir en la capital de la energía se ha tornado una tarea titánica, un desafío más que deben superar los habitantes de nuestra ciudad, habituados a carencias de todo tipo, como si eso fuese una costumbre (que habría que desterrar) y el hacerle frente a la adversidad, una característica ineludible para vivir en Rincón de los Sauces.
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