Mirta Peralta nació el 20 de septiembre de 1963 en Añatuya, ciudad cabecera del Departamento General Taboada, de Santiago del Estero, donde realizó la escuela primaria y parte del secundario, hasta que su familia se muda a Cipolletti, en el año 1982.
Hija de Ramón Peralta, oriundo de Ojo de Agua en Santiago del Estero y Lucía Quiroga, mendocina de San Rafael, Mirta llegó al Alto Valle buscando forjar un futuro.
Luego de un tiempo de peregrinar por varios trabajos, su compañero de toda la vida, Agustín Llarrull, consiguió empleo en Catriel y luego en Sade, como radio operador, mudándose ambos en 1984.
Mirta cuenta que la primera vez que escuchó el nombre de Rincón de los Sauces fue justamente a su compañero de toda la vida. “Él volvía a Añatuya a visitar a su mamá y ya se hablaba de Rincón. Acá hay mucha gente trabajando de mi provincia, inclusive en Catriel hay una calle con su nombre, en homenaje a todos los añatuyenses que hay por la zona”.
Al principio, ella iba y volvía con su marido a Rincón de los Sauces. “En ese momento acá había sólo algunas piecitas y vivíamos en el campamento de Sade, que eran dos casillitas nada más”.
“Después íbamos a Puesto Hernández, con el camino todo de tierra y ahí teníamos la cocina grande. Recuerdo una navidad y un año nuevo que pasamos alumbrándonos con la F-100 y gracias al trabajo de Agustín saludándonos con otros operadores de onda corta”.
En tono risueño, Mirta cuenta que la primera impresión que tuvo de Rincón de los Sauces fue “la falta de respeto de los muchachos”. “Yo era una muñequita, rubia, alta y ellos sacaban medio cuerpo de las carrozadas y nos gritaban de todo, porque al principio había muchos cabarets”.
Otra cosa que no puede olvidarse de esos primeros momentos era la arena. “En el mes de agosto, teníamos todos los años 40 días de viento. Muchísima arena, pero a mí me gustó desde el primer momento y supe que ahí quería vivir. Yo no me voy más de mi chacra”, aclara.
También sostiene que en donde está Casa de Cultura estaba la comisaría y que era una casillita y que para llegar al hospital era todo un arenal. “Era muy lejos y ahora quedó en el medio del centro. Nosotros vivíamos en la calle 20 de diciembre y estaba la plaza, 4 o 5 calles con pocas casitas. No había casi nada, pero ya estaba Radio Arenas, en la esquina de Perón y la plaza”.
Mirta sostiene que los comienzos fueron duros, pero que siempre se las rebuscaron para salir adelante. “Cuando mi marido trabajaba en Sade, yo estaba en Cipolletti, y traía para acá ropa para vender, aceites, medias, vendíamos de todo porque no había nada. También juntábamos botellas en el basural y en restoranes”.
Además, dos veces al mes, vendían todo tipo de mercaderías con un camión que venía de Mendoza. Cuando cierra Sade, Agustín Llarrull consigue empleo en Olmar y, a la vez, compra un camión Mercedes Benz 1114 con el dinero de la indemnización.
“Luego seguimos comprando 1114, algunas F-100 para transporte. Incluso, al principio, fuimos de los precursores de Transporte Rincón, con Reta y Santero. Yo vendía con mi marido pasajes en la Terminal de Neuquén y veníamos con la Ford F150, hasta un determinado tramo, hacíamos el cambio con Reta y luego volvíamos, podría decirse que entre los tres iniciamos Transportes Rincón”, sostiene.
Entre otro de los emprendimientos que recuerda Mirta se encuentra un criadero de pollos y una casa de comidas, rubros que por una u otra razón fueron dejándose de lado mientras consolidaba su flota de transporte.
En la actualidad, Mirta Peralta es la gerente de Transporte Lujan SRL, una de las empresas más fuertes en Rincón de los Sauces, la cual tuvo diversos nombres, y la lleva adelante con Agustín Llarrull desde hace 22 años.
Como una mujer activa y que le interesan las cuestiones de Rincón de los Sauces, Mirta recuerda su participación, junto a otras mujeres, en el famoso problema del agua en la ciudad, haciendo referencia al corte de rutas protagonizado por la población rinconense en marzo de 1997, cuando la población, bajo la gestión de Carlos Macci y el gobierno provincial de Felipe Sapag, cortó los accesos a la zona para reclamar soluciones a los frecuentes problemas de contaminación que sufría la localidad.
“Yo hice la revolución del agua, junto a Lidia Anaya y una amiga, Nelly, que ahora vive en Chubut. Después Anaya empezó con la política, quedándose con méritos de los demás”.
Cabe recordar que gracias a la presión de la población, el 1 de septiembre de 1997, YPF, Mexpetrol, Perez Companc y San Jorge invirtieron unos 2 millones de dólares para inaugurar la obra que toma el agua de dos pozos filtrantes de 12 metros de profundidad, ubicados a unos cinco kilómetros de la ciudad y a apenas 50 metros del río Colorado, que luego se envía por un acueducto de 12 kilómetros hasta una cisterna elevada y desde allí se distribuye a la red domiciliaria.
Pero la preocupación de Mirta por la comunidad llega mucho más allá y también se dedica a ayudar a quienes lo necesitan, algo que lleva adelante desde hace muchísimo tiempo. “Una de mis pasiones es asistir a los ancianos y a los niños, a la gente necesitada, continuamente estamos ayudando a construir, llevando colchones, haciendo fiestas para el Día del Niño, poniendo agua, luz, gas”.
“También nos dedicamos a juntar ropa, de las empresas me tienen las bolsas con ropa y calzado, incluso recibo en mi casa. Hay un señor que me junta mucha ropa, que me lo deja en el garage de mi base, en la zona costa”.
“Generalmente, todos los inviernos, compro entre doscientas y trescientas frazadas. El año pasado hicimos una fiesta para 860 niños con refrigerio, facturas, chocolates, chorizan y panchos”.
Peralta aclara que no sólo en Rincón de los Sauces brinda una mano solidaria, sino también en su tierra natal a la que ha viajado más de una vez con ayuda para los más necesitados.
“En mi pueblo hemos hechos fiestas para el Día del Niño, llevamos calzados, cochecitos para la gente del campo y les hemos cortado el pelo a la gente”.
Mirta se confiesa hincha de Boca, gracias a su padrastro. “A él le gustaba el fútbol y cuando yo era más chica, fui jugadora de fútbol. Jugaba muy bien, como número diez o como arquera y ahí fue cuando me hice de Boca Juniors”.
En cuanto a su participación actual en el MPN como candidata a concejala, Mirta dice que siempre le gustó el Movimiento. “Siempre he trabajado para el movimiento desde afuera, siempre fui la que llevó gente, toda la vida en la calle haciendo caridad, llevando gente y nunca fui a reuniones, pero siempre me gustó el partido, a pesar de que en mi familia son peronistas, porque el movimiento tiene raíces peronistas”.
“Yo a Marcelo lo conozco, siempre fue un luchador, siempre me gustó porque él también ayuda a la gente y me convocó a mí porque yo camino en todos los lugares, estoy asistiendo siempre, nosotros nos conocemos también por relaciones laborales, y cuando me convocó, acepté integrar la lista, ellos son gente de trabajo y las puertas se les abren con mayor facilidad”.
Ante la situación actual de Rincón de los Sauces, Mirta sostiene que lo ve quieto. “Para el futuro hay que apuntar muchísimo a la educación, a que haya toda clase de deportes para los jóvenes y la tercera edad. Los abuelos no tienen un hogar albergue de verdad y eso hay que hacerlo urgente”.
Asimismo, le preocupa mucho la educación y afirma que Rincón debe contar con una universidad para que los que terminan el secundario no tengan que emigrar a otros lugares.
“En cuanto al futuro, lo me lo imagino más bello. Y esto se puede lograr con la gestión de Marcelo Rucci, con un buen parque en la entrada del pueblo o quitar los malos olores, por ejemplo.
“Rincón es mi tierra. Yo agradezco mucho a mi marido a quien amo, el haberme traído aquí. Gracias a él tengo mi familia y formamos una gran empresa, todo se lo debemos a Rincón”.
Compartinos tu opinión