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Historia

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Cañupán cumplió 73 años y festejó a lo grande

Hace más de 40 años que reside en la localidad. Todos los años festeja su cumpleaños invitando a todo el pueblo. Dice que es una forma de agradecer todo lo que Rincón le ha dado.
Horacio Beascochea
Por Horacio Beascochea

Juan Eugenio Cañupán nació el 15 de mayo de 1938 en San Carlos de Bariloche, Río Negro, y vivió allí hasta los 16 años, lo apodan “El Indio” y hoy cuenta con 73 años.

Llegó por primera vez a Rincón de los Sauces en 1969, desde Catriel, donde vivió allí 10 años, según nos contaba. “Yo trabajé en Schlumberger, vine en el 69 a hacer los punzados de los pozos, en Chivato 1, el pozo que da gas para el pueblo”, aclara. Trabajó también en Pérez Compac, y actualmente vive de los alquileres.

Juan aclara que trabajó en Shell 4 años, estuvo en Comodoro Rivadavia en el 67 o 68, después volvió en el 70 y se instaló definitivamente. “Yo vivo acá hace más años que el pueblo”, nos decía.

Cuando llegó a Rincón de los Sauces, Cañupán arribó con dos hijos: Sergio y Walter. Nunca se casó, pero así y todo tuvo 17 hijos, y al ser consultado dijo “todos fueron con la misma herramienta, pero con diferente mujer. No tuve más hijos, de ahí para adelante ya me echan la culpa, pero nada que ver”, aclara.

Si bien tiene tratos con casi todos, la única que no lo visita es su hija que vive en Italia. “Debe hacer unos 25 años que no la veo, desde que se fue con su madre. Me acuerdo que cuando fue para allá, me invitaron pero yo contesté que iba a hacer en Italia. Yo soy argentino”.

Cañupán también cuenta que otro de sus hijos, Carlos Ritosa, está en Comodoro Rivadavia y que siempre está en contacto con él, aunque este año no pudo venir para su cumpleaños porque no le coincidieron los francos compensatorios.

El resto de sus hijos que llevan su apellido son Rosa Cañupan que vive en Bariloche, Sergio Cañupan (43), Walter Cañupan (42), Claudio Cañupan (29), Ariel Cañupan (36), Flavio Cañupan (31), Marianela, Eugenia (19) y Claudia (32). Todos viven en Rincón, aunque aclara que tiene más hijos que no puede recordar.

También tiene más de 20 nietos y en la actualidad, vive del hospedaje. Preguntado por su afiliación política, dice que se considera “antipolítico”. “A mí me aprecian todos, tanto del MPN como de otros partidos, no tengo problemas con nadie, pero no me hablen de política”. Según Cañupán, la amistad con la gente del partido provincial data de larga data, asegurando que prestó su casa para una actividad cuando vino don Felipe Sapag y Rincón se transformó en pueblo.
Su hobby sigue siendo las carreras de caballos, aunque en la actualidad se dedica a visitar a su familia y para ello organiza viajes a Chubut y Cholila, entre otros lugares. “Hay que salir donde sea, porque en la casa no se puede estar”.

De los primeros años de Rincón de los Sauces, Cañupán dice que “antes había más unión y que ahora hay más crítica, antes iba al cementerio a cazar liebres y hoy es una ciudad, ni las conocemos las liebres, esta lindo, es otra vida, tenemos todas las comodidades, antes no teníamos nada, teníamos que buscar tambores con agua y traerlos rodando. Era todo arena, no entraban ni los camiones. Se ha hecho mucho por el pueblo, aunque muchos no estén conformes”.

“Yo estoy agradecido, Rincón me dio lo que tengo. Por eso todos los años festejo mi cumpleaños, para agradecerle a todo lo que me ha dado el pueblo. Para este cumpleaños Cañupán hizo una ternera con cuero, de unos 60 kilos, trece chivos al asador, 7 lechones al asador, lechones fríos y pollo arrollado. “El asado lo hace mi hijo Ariel, él es mi cocinero”.

“Esto es lo mejor que hago, yo agradezco a mi gente todos los años así, vienen de todos lados, es algo que mientras esté vivo lo voy a seguir haciendo, cada uno agradece como puede. Yo no le mando tarjeta, la gente ya sabe, vienen solos”. En este 2011, el festejo se realizó en la sede del MPN, en la avenida 20 de Diciembre, en donde asistieron unas 200 personas.

“Todos los años me llenan de regalos y hay cosas que no alcanzo a usar. Muchas veces encuentro bolsas cerradas en el ropero”. Entre los regalos que más lo han sorprendido se encuentra la ropa y adornos para la casa.

En este 2011, la particularidad fue que invitó a una familia gitana que reside en Rincón. “Los invité y quedaron muy contentos. Mirá esta fiesta que vos hiciste no la hacen ni los gitanos en Neuquén, me dijeron”.

El cumpleaños de Cañupán se festeja desde hace 35 años en Rincón de los Sauces, aunque él aclara que hace unos 41 que está en la ciudad. Algunos memoriosos aseguran que antes se invitaba a todo el pueblo a comer gratis y se soltaba hasta los presos. “Estaban todos invitados, se cerraba el municipio y hasta el banco, por que éramos pocos en la ciudad, participaba todo el pueblo”, afirma.

En cuanto al futuro, dice que a Rincón le falta la atención de los gobiernos. “Rincón es un pueblo que deja mucho y no lo saben aprovechar los gobiernos. Este pueblo debería ser el mejor de la provincia, y no tiene nada. Vive más Neuquén a costilla nuestra. Este pueblo esta muy descuidado, con falta de política”.

“La gente de Rincón es buena porque es gente de trabajo pero los gobiernos son los malos. Yo he visto crecer el pueblo y estoy contento. Se ha crecido bastante, pero se necesitan más servicios, deberíamos estar mejor, las calles son una vergüenza”.

Para Cañupán el verano que pasó fue muy malo. “Hemos sufrido mucho el problema del agua, aunque hemos evolucionado. Cuando yo llegué no teníamos luz, ni gas. La luz era cuatro horas a la mañana y cuatro a la tarde y el gas se traía de Chos Malal, Neuquén o Catriel. Pero antes había más unión, no había tanta crítica como hoy en día, que se rompe algo y enseguida hay paros, huelgas. También debe ser difícil gobernar para tanta gente”.

“Yo quiero vivir los pocos años que me quedan de la mejor manera, espero que mis hijos vean un mejor Rincón, que tengamos un buen intendente.”

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