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Historia

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¿Cómo llego a Rincón Alberto Herrera?

Tiene 83 años, es ex ypefiano, presidente de la Asociación de Bomberos Voluntarios y se dedica a dictar cursos relacionados con la actividad petrolera. “Hay que devolver todo lo que uno recibió”, asegura.
Horacio Beascochea
Por Horacio Beascochea

Alberto Herrera nació el 18 de octubre de 1927 en Tartagal, Salta. Sus padres, Carlos Herrera y Alejandrina Coronado, trabajaban en actividades relacionadas con la actividad petrolera. “Ya desde mi nacimiento estuve relacionado con el petróleo”, cuenta Alberto mientras se enciende el grabador.

“Yo soy un agradecido a YPF. Gracias a ellos pude estudiar, seguir una carrera técnica y capacitarme en lo que a mí me gustaba”, cuenta. En el norte de la Argentina, Alberto cursó sus estudios primarios y secundarios y, siguiendo el camino de su padre, ingresó a YPF y trabajó en la petrolera estatal.

También en Tartagal conoció a quien es su compañera de ruta, quien la acompaña hasta el día de hoy en todo su periplo de vida: Ledy Guzmán, con quien se casó y tuvo dos hijos que ya le han dado muchos nietos y algunos bisnietos. “Con ella estamos todavía muy unidos, ya también los años de vejez nos atacan, pero estamos unidos y con mucha estimación y respeto, estamos los dos juntos, al lado de los chicos, de los nietos, de los bisnietos”, afirma Alberto.

La familia siguió viviendo en Salta, hasta que YPF decide trasladarlo a la destilería de La Plata, en donde tuvo una extensa carrera y en 1972 lo envían a la zona de Plaza Huincul. “Me eligieron a mí para esa función, ya que aquí estaba la necesidad de crear y organizar todo lo que era ingeniería de obra”.

Herrera afirma que si bien YPF le daba una especial atención a la zona petrolera de Challacó, ubicado a 25 kilómetros de Plaza Huincul, ya el nombre de Rincón de los Sauces comenzaba a sonar fuerte por ese entonces y comenzó a viajar de manera esporádica para esta zona.

“En Plaza Huincul estuve hasta que la petrolera estatal fue privatizada y luego nos trasladamos con toda nuestra familia a Rincón de los Sauces”. Ya en la localidad, comenzó a trabajar en Grúas Gut, empresa ya desaparecida, pero por la cual Alberto Herrera tiene un grato recuerdo.

“Hoy en día me acuerdo de los primeros momentos, cuando comenzamos a organizar y hacíamos muchas cosas, por ejemplo, para no gastar mucha agua potable, hicimos una perforación que todavía existe y un lavadero, porque a mí me gustaba que los vehículos que llegaban del campo sean lavados y que los dejen en condiciones para salir al otro día. Era una buena empresa, te tenían confianza y te dejaban trabajar”.

Herrera siguió trabajando en varias empresas, entre las que recuerda a Contreras Hermanos, hasta que llegó el momento del retiro. “Me jubile a los 65 años. El petróleo es otra pasión que uno tiene y me dediqué a hacer cursos de capacitación para la actividad petrolera. Uno tiene que estar actualizado, no se olvide que soy un hombre del pasado y actualmente la tecnología avanzó muchísimo, tengo que estar al día para poder sacar gente competente y eso me lleva a estar siempre ligado con el petróleo”, cuenta.

Entre los cursos que dicta Alberto Herrera se encuentran los de Operador de boca de pozo, Operador de plantas (bateristas), Cañería de Alta Presión, Soldadura de Alta Presión y Obras Civiles.

“A veces en la vida hay que devolver lo que a uno le han dado. YPF gastó mucha plata en capacitarme, y sería doloroso no devolverle todo lo que nos ha dado. Me encanta darle esa enseñanza a los más jóvenes”, dice y agrega que para este año, los cursos se brindarán en un salón de Desarrollo Social y ya cuenta con más de 60 inscriptos, de todas las edades.

Alberto Herrera es un hombre con carácter fuerte y muy comprometido con la sociedad. Pese a la edad que tiene, participa activamente en todos los problemas que tiene la localidad de Rincón de los Sauces y presenta proyectos en el Deliberante, sigue su tratamiento, tratando de involucrarse activamente.

Es por ello que desde hace 5 años, también preside la Asociación de Bomberos Voluntarios. “Como ex ypefiano, yo pertenecía a las brigadas contra incendios. Para ser bombero, hay que sentirlo, vivirlo, quererlo. Uno tiene que estar identificado con la misión que va a cumplir para la comunidad, yo lo siento de adentro, por eso no tengo ningún impedimento, me brindo y acá estoy, sé que somos útiles y también quisiéramos que los habitantes de Rincón no nos abandonen, porque todo lo que hacemos nosotros es trabajar para la comunidad”, agrega.

Herrera dice que se acercó a la asociación cuando el intendente era Omar Rueda. “Yo hablé con él y le manifesté mi preocupación por la Asociación. Me acerqué a una asamblea y fui elegido presidente. Le tomé cariño a esto y espero que la salud nos acompañe”.

Más allá de su trabajo con los bomberos y los cursos de capacitación, a Alberto le encanta salir de pesca y cazar. “No tengo armas, trato de buscarle las debilidades a los animales, mediante trampas con una soga o cosas por el estilo”, aclara.

“Por ejemplo, le voy a contar algo sencillo: me gusta cazar peludos y piches. Entonces, les preparo una trampa, un medio tacho de doscientos litros, una madera, con un balancín y un cebo de grasa arriba. Se los dejo atados y entonces viene el peludo, cuando llega a la parte del balancín y quiere agarrar el cebo, se va para abajo, por ahí me falla la pesca pero cuando voy a ver el tacho, tengo tres o cuatro peludos”, afirma.

De los primeros tiempos de Rincón de los Sauces, Alberto recuerda que “existía la calle Salta, la comisaría en donde funciona en la actualidad Casa de Cultura y el Hospital en donde se encuentra el museo paleontológico.

“Eran otras épocas y de pronto, de 350 habitantes saltamos a 1.700, luego pasamos a 5.000. Esto recibió un impulso enorme y cuando nos quisimos acordar contábamos con 30.000 habitantes. “Eso me desespera de la institución de bomberos: no debe quedarse rezagada. Tenemos que estar bien equipados para atender las necesidades de la comunidad y gracias a Dios tenemos un parque automotor que esta a disposición de todos”.

Alberto dice tener muchas anécdotas y cuenta que a veces sale a visitar lugares como Puesto Hernández. “Veo muchos trabajos donde yo he actuado, principalmente los montajes de tanques de 20.000 metros cúbicos, siempre traen recuerdos de aquella época en que uno fue ex ypefiano”.

“Ahora hay diferencias fundamentales en lo que tiene que ver con normas de seguridad. Yo he vivido tiempos en donde había que llegar sí o sí a un pozo o una locación y no importaba como estaban los caminos, ni nada. La gente de YPF tenia un amor al trabajo y una responsabilidad que nadie puede discutir”, sostiene.

“Por ejemplo, donde esta el campamento de YPF, era el Sector de Almacenes y a veces estaban perforando y necesitaban barras de sondeo. Por más que fueran las 11 o 12 de la noche, se preparaba a esa hora barras de sondeos con una cuadrilla y se cargaban los caños a mano porque ese camión tenía que cargar el material que necesitaba. Había mucha voluntad en ese sentido, creo que ahora eso se perdió”, afirma.

“Muchas veces pienso que hemos hecho trabajos no sé si de imprudentes o de corajudos. Ahora te dicen que en los pozos no podés circular a más de 40 kilómetros por hora. Antes se iba a la velocidad que se podía porque había unos medanales terribles y no había ninguna señalización”.

Herrera sostiene que con las normas de seguridad de hoy en día no tendría que haber ningún accidente en el trabajo petrolero. “En ese sentido, se ha avanzado muchísimo, antes nosotros éramos los técnicos de seguridad y los bomberos, ahora no. Las empresas cuentan con licenciados en cada tema. Los accidentes que suceden hoy en día ocurren por imprudencia de los mismos empleados que no cumplen las normas de seguridad”.

Con respecto al futuro de Rincón de los Sauces, Herrera dice: “yo tengo 83 años y siempre he soñado que esta tiene que ser una tierra pródiga, por algo la nombraron la Capital Nacional de la Energía, si nosotros nos ponemos a mirar, acá también hay potasio, oro en el Auca Mahuida, yo no veo que esto decaiga, tengo la esperanza de que esto lo vamos a sacar adelante nosotros mismos”.

“Yo tengo mucha esperanza en el potasio, hay técnicos y geólogos que consideran que hay 50 años de explotación, hay trabajo para 50 años”.

Pese a este optimismo, Herrera es crítico con los habitantes de la ciudad. “Yo pienso que es la ciudad que la gente se merece, nosotros vamos a tener aquello por lo que nosotros luchemos y nos merezcamos, si nosotros queremos tener una ciudad, tenemos que luchar y hacerla a la ciudad, no esperar que vengan otros a resolver nuestros problemas”.

“No se olviden que nosotros no somos oriundos de acá, ha venido gente de muchos lados y todos deberían pensar en las cosas que hacen falta en la ciudad: hace falta un parque, hace falta una escuela, una universidad, algo para reforzar el futuro”. Si esto sucede, yo comprendería que vamos a luchar por la ciudad”.

“No tenemos que esperar sentados, hay que ayudar al intendente, a la ciudad la tenemos que hacer entre todos. No esperemos que ese hombre diga: le vamos a hacer la vereda. La vereda la tenemos que hacer nosotros, tenemos que buscar la manera de sacar adelante este pueblo”.

Finalizando Herrera afirma: “Será que yo pertenezco a otra época, en donde se luchaba muchísimo. Estoy convencido que si todos le ponemos el hombro, vamos a tener la ciudad que nos merecemos”.

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