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Historia

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¿Cómo llego a Rincón Jean Marcelo Urrutia?

Ligado a la actividad petrolera es artesano de cuchillos y aficionado a la caza, sostiene que hay que buscar alguna salida para que Rincón crezca.
Horacio Beascochea
Por Horacio Beascochea

Jean Marcelo tiene 32 años y nació en la ciudad de Neuquén el 2 de julio de 1977. “Fui a nacer allá porque acá en Rincón no había nada en esa época, cuenta”.

Es hijo de Normanda Lara y Juan Urrutia y su infancia la vivió en Rincón de los Sauces, lugar en donde pasó por el jardín, la escuela primaria y la secundaria. “Mi madre me obligó a que terminara los estudios pero luego no conseguía trabajo por falta de experiencia”.

Mientras tanto, Jean integraba el cuerpo activo de bomberos voluntarios y se encontraba entre los primeros socorristas de la ciudad. “Al principio éramos 6 y mi legajo es el número 4. Los que comenzamos con esto fuimos: Suchilla, Omar; Sañudo, Augusto; Flores, de Bariloche, Florencio Barros, que ahora es guardafauna; Alejandro Canuyán y yo”, recuerda.

Entre las tantas intervenciones que realizó en esos años, Jean recuerda una navidad cuando participó en la búsqueda de un ahogado que había desaparecido el 25 de diciembre y fue encontrado el 31, cerca de las 10 de la noche.

“Al principio no teníamos nada, íbamos a los incendios con la ropa nuestra, sin casco, sin guantes, en zapatillas. Estuve en el cuerpo hasta que empecé a trabajar con Western Atlas, en la división de geofísica. Fue un trabajo de 3 meses en Rincón de los Sauces que terminé en diciembre y luego me llamaron de vuelta en febrero pero me dijeron que tenía que ir a Sarmiento, a 120 kilómetros de Comodoro Rivadavia.

Así fue como a los 19 años, Jean se fue de la ciudad y comenzó con su trayectoria laboral, ligada al ámbito petrolero. “Me fui y anduve como 2 años trabajando en Sarmiento, Comodoro Rivadavia, Caleta Olivia, Pico Truncado, Río Gallegos y luego en El Sosneado, entre Malargüe y San Rafael, donde se encuentra la entrada a Las Leñas”.

A comienzos del 2000, cuando vino un bajón en el petróleo y el barril pasó de costar 50 dólares a 12 de la noche a la mañana, Jean se quedó sin trabajo y decidió regresar a Rincón de los Sauces. “Volví a los 21 y no me fui más”, afirma.

“El dinero de la indemnización me alcanzó para un año, me compré auto y me puse a trabajar de remisero, así estuve un año, tratando de independizarme, pero no salió como yo esperaba y luego me llamaron de Halliburton, lugar en donde estuve hasta el año 2003”.

En ese año, la empresa pierde unos contratos y se retira de Rincón de los Sauces. Jean se queda sin trabajo entre octubre y noviembre y a partir de junio de 2004 ingresa a Weatherford como operador de pesca, lugar en el que está cumpliendo en la actualidad con el “procedimiento de crisis”, ante el parate petrolero.

“Cuando sos operador de pesca se puede pescar en un pozo desde el rolo de un trépano de perforación, que es algo que se partió y queda en el pozo, hasta equipos muy pesados de 20 o 30 toneladas, si es el caso de un portamecha y se corta una rosca y hay que sacarla para desocupar el pozo y agregar otra instalación final, por darte un ejemplo”.

“El trabajo en sí lo hace la herramienta y vos tenés que guiarte mucho por la experiencia y el conocimiento de las herramientas, por el conocimiento del trabajo del petróleo en sí. Tenés que saber cómo está el pozo, en que si la cañería está rota, si el pozo circula o no, si está en perdida. Después trabajás mucho con los diámetros que tenés abajo: te dicen “vos tenés que ir a pescar algo que tiene tal forma y 120 milimetros”, cuenta a modo de ejemplo.

Jean también aclara que, en el caso de perforación, los rolos se rompen al ir dando vueltas y moliendo la piedra y, en el caso de terminación, cuando el pozo está entubado y en producción, el gas o los aditivos que se agregan para sacar más petróleo, pueden corroer los caños y cortarlos. Entonces, el pozo queda en pesca.

“La pesca es entretenida, es como ir a pescar al río, vos no ves lo que hay abajo. Yo he llegado a pescar a 1900 o 2000 metros de profundidad, en el yacimiento de El Portón”.

En el año 2004 Jean conoció a su pareja, Fedra Lítrico, con la cual tienen dos hijos: Juan Martín, de 4 y Marcelo Nahuel, de 1 año y meses. “Nos conocimos en Rincón de los Sauces, estuvimos un año de novios, otro de pareja y luego llegaron los hijos”, agrega.

Entre sus hobbies se encuentra el de hacer cuchillos. “Yo trabajo las hojas, que pueden ser de discos de arados, les doy forma con una morsa que inventé y hago todo el diseño. Ahora le estoy haciendo uno a un muchacho, que quiere ponerle un asa de bronce, con astas de ciervo”.

Además, como toda su familia, que siempre estuvo ligada a la tierra y la crianza de animales, Jean también es afecto a la caza. Otra de las cosas que más aprecia y es cara a sus afectos, es la vieja casa de adobe de su abuela materna, Lara, que todavía se mantiene en pie al lado de su casa de material, ubicada dentro del barrio de YPF.

“Esta casa mi abuela la usó hasta hace unos diez años, con el techo original que era de palos redondos, tipo rollizo, barro y yuyos como la jarilla, ése era el techo que tenía”, señala.

La construcción, que es completamente de adobe, tiene más de 70 años y ha sufrido el deterioro de los años. Una parte de ella se ha derrumbado y a la otra, que es un poco más nueva, tuvieron que cambiarle el techo por uno de chapas y madera.

Preguntado por su relación con la gente de YPF, ya que su casa se encuentra dentro del barrio privado, Jean dice que es buena. “Yo vivo acá y uso los servicios de YPF. Contamos con un medidor propio pero la luz ingresa por el barrio de YPF y, en el caso del gas, instalaron un zepelin de gas, que es provisto por ellos”.

Jean cuenta que son tres las familias que todavía viven dentro del barrio: la suya y de Normanda Lara, la de Alejandro Cano y la de Luis Álvarez, un puestero que hace unos quince años que está en la zona. En cuanto a la casa de material que tienen en la actualidad, fue hecha por la municipalidad en la gestión de Macchi.

En la actualidad, la casa de Urrutia se encuentra dentro del aeropuerto. “Esto ocurrió porque en la gestión de Rueda cerraron el aeropuerto con alambre tejido, y nosotros quedamos dentro del predio, pese a que hicimos un reclamo para que no cercaran, quedamos adentro”, dice.

Entre las anécdotas que recuerda Jean, se encuentran los cumpleaños de la infancia en “donde siempre éramos los mismos, porque no había más chicos en Rincón” y las viejas transmisiones de Canal 7 de Neuquén, cuando todavía contaba con su antena en el Auca Mahuida y había que hacer peripecias para sintonizar el canal y ver algo de televisión en la zona. “Era cómico tratar de orientar la antena, apuntarle al Auca, mientras otro gritaba desde abajo hasta que podíamos sintonizar algo”, recuerda.

En cuanto al futuro de Rincón de los Sauces, Jean se encuentra más que esperanzado con el emprendimiento de Potasio Río Colorado que, “si bien es un proyecto que políticamente pertenece a Mendoza, la gente que necesite comprar la verdura, o la carne, o el agua, necesitará sí o sí a Rincón de los Sauces. Esto le está dando más vida a Rincón que a Malargüe, que está muy lejos”.

“Para mí el futuro de Rincón está ligado a la mina de potasio, de una u otra manera, pero también dependerá de los dirigentes, para que se preocupen un poco más para que Rincón pueda seguir viviendo el día que se acabe el petróleo o que siga disminuyendo la producción”, concluyó.

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