Agustín Pereyra nació el 18 de octubre de 1954 en el paraje Huantraico, cercano a Chos Malal, en el puesto de sus padres. “Ellos fueron puesteros de toda la vida, lo mismo que mis abuelos”, desliza al inicio de esta charla.
Su papá se llamaba Manuel Antonio Pereyra y se casó con Brunilda Chávez. El matrimonio tuvo 6 hijos. Cuando Agustín cumplió 2 años, la familia se trasladó a Chos Malal y luego a Plaza Huincul.
“Allí hice la primaria, que terminé a los 17 años ya que comencé a trabajar como cadete a los 13 años, en un comercio mayorista”, cuenta Agustín, que poco a poco comenzaba a perfilar su actividad laboral como administrativo, realizando varios cursos de manera autodidacta.
En el año 1974 Agustín se casa en Plaza Huincul con su primera esposa, con la que tiene 3 hijos: Marina de 34 años, Daniel de 29 y Yanet de 27. Luego de finalizar la escuela primaria en la nocturna, continúa trabajando en el comercio mayorista hasta los 21 años, momento en que ingresa a la parte de administración en YPF, siempre en Plaza Huincul.
Un tiempo después de haber cambiado de trabajo, Agustín llegó a Rincón, en 1975. “Al pueblo casi ni veníamos ya que, si bien vivíamos en Rincón, estábamos casi todo el tiempo en Puesto Hernández. Yo seguí trabajando como administrativo e iba todos los días a trabajar al trailer, ésa era mi oficina”, cuenta.
“En aquellos primeros tiempos no teníamos mucha relación con la gente del pueblo porque vivíamos en el campamento y sólo veníamos a jugar al fútbol o salíamos a divertirnos por las noches. Vivíamos en una burbuja, como viven muchos petroleros, que no tienen contacto con la sociedad y el pueblo”, agrega Agustín.
En agosto de 1978, Agustín renuncia a YPF y se va a trabajar a Pérez Companc, en la ciudad de Catriel. Siempre relacionado con la actividad petrolera, regresa a YPF en 1983 y se queda en la ex empresa estatal hasta 1991, trabajando también de administrativo en un sector llamado Ingeniería de Obras.
“En ese entonces también vivía en el campo. Trabajábamos todo el día en los trailers y dormíamos acá, en Rincón”, cuenta Pereyra quien seguía con su residencia en Plaza Huincul y tanto trajín de trabajo comenzaba a cansarlo, al tiempo que su matrimonio comenzaba a erosionarse y se separaba de su mujer.
“Yo iba y volvía a casa, de descanso. En 1991 renuncié a YPF antes de que me despidieran y regresé a Huincul”. Ya separado, conoció a Cristina Alida Alarcón, su actual pareja. “Nos conocimos en el 94 en Plaza. Ella estaba soltera, primero nos hicimos amigos y luego nos pusimos de novios”. Al tiempo ya estaban conviviendo juntos.
Siempre ligado a la actividad petrolera, Pereyra vuelve a Rincón en 1995, contratado por la empresa ISA, que hacía servicios de soldaduras y me contrató como administrativo para hacer una obra bastante importante”.
En marzo de 1996, Cristina llega hasta Rincón y se fue a vivir con Agustín, quien luego de terminar el trabajo en ISA, pasó por varias empresas más, entre las que se puede mencionar a Astra Evanteglista, Coninsa y Grúas Gut, siempre trabajando de administrativo, ya sea en proveedores o personal.
En el año 2005, Cristina le pidió que trabajaran juntos y él comenzó a ayudarla con el lavadero que ya tenía instalado desde hace bastante tiempo. “Ella siempre me ayudó mucho y por suerte nos va muy bien con el trabajo. Yo me encargo de la administración, contratos de personal y la atención al cliente, mientras ella se encarga del control de calidad”, cuenta.
“En Rincón tenemos un buen concepto como comerciantes y personas. Éste es un trabajo que tiene que salir cada día mejor. Si hoy salió bien, mañana tiene que salir mejor, ésa es la idea”, cuenta con entusiasmo uno de los dueños de Lavadero Cristal.
Entre sus hobbies, Pereyra destaca el de la pesca o el de pasar un muy buen momento con sus amigos. “También me gusta mucho leer y escuchar música, de todo tipo”.
En cuanto a las anécdotas, Pereyra recuerda que trabajaba con Juan Domingo Palacios en el comedor de YPF y una vez que le tocó atender el ingreso y egreso de personal que era transportado en avión y envió de nuevo a Plaza Huincul a alguien que en realidad llegaba a Rincón.
“Sucedió que el amigo venía pasado de copas desde Huincul y yo le pregunté si viajaba y me contestó que venía a Rincón. Como estábamos en Rincón, pensé que, debido a su estado, se había equivocado y lo envié de nuevo a Plaza Huincul, en donde fue recibido por un encargado que le recordó que salía de franco y lo enviaron de nuevo a Rincón de los Sauces. Se pegó tres viajes por una borrachera”, recuerda.
Agustín es muy agradecido con la ciudad y afirma que le ha dado tranquilidad. “El trabajo que se genera acá, te da la tranquilidad que en otras ciudades no tendrías y el trabajo que se genera acá, tampoco se generaría en otros lugares”.
“Nosotros hemos hecho la casa y vivimos bien, aunque a veces Rincón te da bronca porque como ciudad, no avanza como debería avanzar. Esto genera mucho dinero para la provincia y el país pero no se ha aprovechado para que la ciudad esté mejor, que tenga mas y mejores servicios, mas espacios verdes, mas lugares en donde vayan los chicos a jugar o de esparcimiento, no hay muchas cosas”, afirma.
“Por ejemplo, cuando llueve, no podés salir al centro porque te inundás y el barro se forma por todos lados porque no hay asfalto, te da bronca salir a las calles en esas condiciones. Esas cosas ya no tendrían que estar sucediendo. El asfalto te da la sensación de progreso, de bienestar para la gente”.
Pereyra está muy conforme con su vida y con la gente que lo rodea. “Tenemos buenos vecinos, buena gente, trabajadora. Hemos hecho una buena amistad con los que se relacionan con nosotros laboralmente, un muy buen trato comercial que es lo mejor que me voy a llevar cuando me vaya de Rincón”.
En cuanto al futuro, dice que le gustaría vivir en otro lugar en donde no se dependa tanto de la actividad petrolera y cierra diciendo: “me gustaría agradecer a los comerciantes que han confiado en mi palabra y a las empresas que me han brindado la posibilidad de trabajar. Para nosotros, todos los clientes son importantes, desde el más pequeño al más grande y les agradezco a cada uno de ellos la posibilidad de que nos han dado para que esto funcione”.
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