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Historia

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¿Cómo llegó a Rincón Eduardo García?

Asumió como intendente de la ciudad el 10 de diciembre de 1991 y no llegó a cumplir su mandato, al fallecer en un trágico accidente automovilístico, un mes antes de las elecciones a las que se presentaba nuevamente. Muy recordado por la gente por su labor social y comunitaria.
Darío Hernán Irigaray
Por Darío Hernán Irigaray

Eduardo Ismael García fue para muchos el mejor intendente de Rincón de los Sauces. Nació en el Parque Nacional Los Alerces, en Futalaufquen, el 21 de enero de 1955.

Integrante de una familia numerosa, tuvo cinco hermanos, Melba, Elba, María Emperatriz, José Tránsito y Octaviano Mártir. Todos pasaron su infancia al cuidado de su madre, Hermojénita Sáez, una luchadora de la vida que nació el 19 de abril de 1933 y vive actualmente en Rincón de los Sauces.

“La abuela García”, como le dicen todos, nos cuenta que Eduardo hizo parte de la escuela primaria en Trevelin y que finalizó sus estudios en Neuquén, cuando “por las vueltas de la vida”, ella debió mudarse con todos sus hijos a la capital neuquina. “Ya de chico él era una persona muy preocupada por los demás”, agrega mientras nos muestra una carpeta con fotografías.

Eduardo comenzó con sus estudios secundarios pero debió abandonarlos en segundo año porque la economía familiar necesitaba de su ayuda para seguir subsistiendo.

A los 14 años comenzó a trabajar en el petróleo y no paró más. Fue taxista, camionero y llegó a ser uno de los choferes del Secretario General del Sindicato de Petróleo y Gas Privado, Guillermo Pereyra.

En el año 1984 se casa con su primera mujer, Susana Figueroa, con la que tuvo 3 hijos: Sebastián, de 28 años, Alejandro de 26 y Matías, de 21. “Fue una ceremonia sencilla, sin fiesta ni nada. Fueron al civil y se casaron”, cuenta “la abuela García”.

En 1986 trabajaba en SADE y comenzó a frecuentar esta zona con viajes a Rincón de los Sauces cada vez más frecuentes, mientras alternaba su trabajo con la participación política en el Partido Justicialista.

Es su militancia y las profundas necesidades de Rincón de los Sauces, las que lo animan a postularse como intendente por el Partido Justicialista y ganar las elecciones en 1991.

“Cuando Eduardo asumió encontró al municipio destrozado. No había ni siquiera documentación de gobierno. Lo poco que encontramos estaba tirado en el quincho”, cuenta el “Negro” Sireix, compañero de militancia y amigo de García.

“Recuerdo que convocó a Trujillo al banco, a Carlos Macchi como secretario de gobierno y Márquez como secretario de Obras Públicas y, de a poco, comenzó a reconstruir el municipio”.

En la gestión de Eduardo García se trató de recomponer la mala gestión anterior y se compró una motoniveladora, dándole un gran énfasis a la obra pública, el deporte, el trabajo social y comunitario.

“Acá en Rincón es como un gran referente. Todo el mundo lo nombra y lo recuerda. Es que hizo muchas cosas, como por ejemplo el Barrio Hipasam, un proyecto del gobierno nacional para todos los empleados de Hipasam. Según lo acordado, el gobierno tenía que darles viviendas en donde se encontraran y acá en Rincón de los Sauces, la empresa contratista no terminó las obras. Eduardo García no lo dudó y con dinero del municipio finalizó las casas y las entregó. Incluso algunas no entregadas, se las dio a gente necesitada, acá en Rincón”, agrega Sireix.

También, durante su gestión, se inició la construcción del barrio CGT y AMUTEPAS. Asimismo, se dio una gran prioridad a la ayuda social y al deporte.

“Era un tipo que veía la realidad diaria del pueblo. No porque se la contaban sino porque la veía, estaba al tanto de la situación, metido dentro de la comunidad. No cualquiera anda todo el día como andaba él, Eduardo dedicaba su vida a la política”, dice con admiración Sireix.

Además, como militante político, García era un defensor del Partido Justicialista. “El agrandaba el partido, generaba espacios para que la gente participara en el PJ. Incluso, como militante, podíamos discutir mucho pero no había rencores. Siempre la idea era construir, sumar hacia el futuro”, concluye Sireix.

“Siempre fue muy dado con la gente pobre. Donde andaba él se paraba a saludar, en la calle o donde sea. Yo creo que la gente lo recuerda mucho por eso, él caminaba mucho la calle y veía los problemas de la gente”, dice, emocionada su madre.

Según “la abuela García”, a Eduardo le gustaba compartir asados, divertirse, jugar al fútbol y cantar con la gente. “Él tocaba la guitarra y cantaba”, era algo que le gustaba mucho”.

“Yo todavía veo que la gente se acuerda de mi hijo y veo que hasta ahora la gente lo llora. Él atendía a todo el mundo, nunca decía que no estaba, como hacen ahora. Era muy franco, te trataba de solucionar tu problema y si no podía, te lo decía, no andaba con vueltas”.

En 1995 Eduardo García decidió postularse nuevamente como intendente de Rincón de los Sauces, pero su deseo quedó truncó al fallecer en un trágico accidente automovilístico, el 7 de septiembre en horas de la tarde, cuando se dirigía a Neuquén capital.

“Fue un golpe muy duro para todos. Recuerdo que las elecciones eran el 8 de octubre y automáticamente Saade se hace cargo del ejecutivo municipal, mientras Carlos Macchi asume la candidatura a intendente. Ganamos esas elecciones gracias a la buena gestión de García”, dice Sireix.

“Eduardo ya estaba en campaña y el día anterior había estado trabajando hasta la 1 de la mañana”, agrega su madre. “Yo tenía un mal presentimiento, me acuerdo que le dije que no fuera a ese viaje”, rememora.

En el fatal accidente, Eduardo García falleció al impactar su Peugeot 504 contra un camión de caudales, Junto a él, iban dos de sus hijos y un acompañante más que sufrieron heridas de consideración pero salvaron su vida.

“Me acuerdo que su velatorio fue muy conmovedor, hubo una concurrencia enorme de personas y como dejaron el ataúd en el depósito durante un tiempo, la gente iba y le llevaba cosas, era muy fuerte”, cuenta su madre.

Fue velado en el polideportivo local, miles de personas pasaron a darle su último adiós y antes de ser enterrado en el cementerio local, donde actualmente se encuentra, fue trasladado con una gran caravana por toda la ciudad quedando esta imagen en la retina de muchos rinconenses.

Eduardo Ismael García, para muchos, el mejor intendente que tuvo Rincón de los Sauces y que es muy recordado por su comunidad. “Era muy querido por todos, me acuerdo que le gustaba jugar al fútbol con la gente en la zona de La Costa y tenía una sensibilidad muy especial para los chicos, para todas las criaturas”, dice “la abuela García”, a modo de cierre.

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