A partir de año pasado surgió la idea de realizar talleres y charlas de educación sexual en conjunto con la materia de biología en el CPEM 24. El objetivo principal es concientizar a los alumnos con el fin de evitar los embarazos adolescentes y la transmisión de diferentes enfermedades sexuales.
El proyecto abarcará los cinco años del secundario, pero se comenzó con los alumnos de primero y segundo para obtener un criterio cuando estos avancen a los cursos superiores.
La serie de clases aborda temas tales como la prevención de embarazos, enfermedades de transmisión sexual, y métodos anticonceptivos, entre otros. Sobre este último tema los profesionales hacen especial hincapié, ya que los jóvenes de la ciudad se inician aparentemente muy temprano en la práctica del sexo y no cuentan con toda la información a su disposición.
Los talleres denominados como “Salud y sexualidad integral” están a cargo del educador sexual Germán Furch y la psicóloga Norma Juárez. En conjunto, cuando los invitan, también brindan clases a los chicos de las escuelas primarias, donde se debaten temas como la adicción a las drogas y la sexualidad de los jóvenes.
El proyecto esta avalado por la Ley 26.150, Programa Nacional de Educación Sexual Integral, sancionada el 4 de Octubre de 2006, y les permite a los expertos volcar todos sus conocimientos sin que nadie pueda impedírselos.
Para evitar todo tipo de confrontación con los padres de los adolescentes, los profesionales comunican a los mismos la temática y los invitan a una reunión previa para informarles sobre el contenido de las clases. Cabe destacar que en estas reuniones no asisten ni el 5 por ciento de los padres.
En el año 2010, la Fundación YPF llevo a cabo el taller de orientación vocacional, adicciones y anticoncepción para cuarto y quinto año. El mismo tuvo una gran concurrencia, y a partir de esta situación la imperiosa necesidad de crear clases para los colegios secundarios.
Germán Furch, quien es farmacéutico, aseguró que era mucha su intranquilidad, al ver la cantidad de jóvenes que recurrían a la “pastilla del día después”, dejando entrever su poca preocupación por un posible contagio de enfermedades de transmisión sexual.
“Son muchas las consultas por test de embarazos y anticonceptivos. Las “pastillas del día después” tienen una demanda impresionante, es decir que no están haciendo bien las cosas. No hay que utilizarla como primer método de salvación. Se enfocan en la prevención del embarazo, pero en ningún momento se tiene en cuenta la transmisión de enfermedades”, aseguró con preocupación Germán.
“El objetivo es que lleguemos a quinto año sabiendo que riesgos o peligros existen, que cosas normales o anormales hay, que haya sexo oral, anal, que sean homosexuales o no. La idea es hablarlo sin tabú, libre y con todos los conocimientos”, aseguró el farmacéutico, a lo que agregó, “quiero que tengan las armas para decir que no, o que si, o bien esperar”.
En relación a los talleres los chicos se muestran muy interesados en tratar todos estos temas y muchas veces sorprenden con las preguntas realizadas, y esperan ansiosamente la nueva llegada de otro taller.
El proyecto tuvo una gran demanda, lo que deja en evidencia la falta de información que poseen los jóvenes de la ciudad, y más importante aún, la ausencia de la contención familiar con respecto a este tipo de temas.
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