La jornada del jueves fue incesante para Carlos Herrera, quien a última hora del jueves recuperaba su cargo de presidente del deliberante, luego de que el Tribunal Superior de Justicia resolviera que la resolución que lo había destituido de su cargo, era inválida.
Entrevistado por nuestro medio, Herrera contestó todos los interrogantes que suscitaron las denuncias realizadas por Lidia Anaya ante la fiscalía local, por supuestas irregularidades administrativas y contrataciones de servicios poco claras.
Consultado de por qué, uno de sus asesores, Hugo Horacio Arroyo, facturaba aparte 2000 pesos por mes en concepto de servicios informáticos, el edil dijo que “son dos cosas distintas, además de ser mi asesor, él hace el mantenimiento de todas las computadoras, arreglos y limpieza de todo el equipamiento informático” y aclaró que el pago a otras empresas de informática se debe a la provisión de insumos, como cartuchos y accesorios.
En cuanto a las polémicas facturas por el arreglo de vehículos, sabiendo que el deliberante no cuenta con movilidad propia, Herrera dijo que “por un lado, hay algunos que hemos comprado que son de mí vehículo o de Javier Avila, y están las resoluciones correspondientes en donde ponemos nuestros autos al servicio del trabajo. Todo está dentro de lo que nos asesoraron desde el Tribunal de Cuentas y lo podemos usar”
Por otro lado, dijo que la factura de la compra abultada de repuestos, se debió a un choque que él protagonizara en el horario de trabajo y cumpliendo con su función, en donde hizo un acta acuerdo con el dueño del auto en el que “me comprometía a comprarle los repuestos y él no reclamaba ni mano de obra, ni días caídos”.
Herrera aclaró que todo esto lo resolverá la justicia porque fue denunciado y dijo que no tiene ningún problema con ningún expediente, “yo voy a responder absolutamente todo y agregó que “hay mala leche”, porque estas supuestas irregularidades administrativas deberían haber ido al Tribunal de Cuentas para que éste se expida y verificara si están bien hechas o no las erogaciones.
En lo que se refiere a la cantidad de litros de limpia pisos, Herrera dijo que “hemos ayudado a un par de escuelas. Quizás ellos no han visto las notas de agradecimiento o las han sacado de los expedientes, no lo sé. En su momento contestaré una por una a estas acusaciones ya que está todo justificado”.
En cuanto a las facturas por agasajos, el presidente del deliberante informó que ese monto está dentro de las partidas y que también se ha utilizado para comedores. “Es cierto que lo hemos usado, ya que cada vez que vienen funcionarios o abogados, se utiliza para atenderlos, eso está dentro de las partidas del concejo”.
Carlos Herrera confirmó que todos los concejales han sido notificados de lo resuelto por el TSJ y que en las últimas horas del jueves 20 de octubre, recuperaba su oficina ya que “Lidia me pidió entregármelo a las 20 horas porque está terminando con unos expedientes y necesita sacar su escritorio y lo que tienen en la oficina”.
Más adelante indicó que “esto fue una movida política y nosotros nos cubrimos en la cuestión legal porque sabíamos que ya había un fallo precedente. De hecho, quedó demostrado que nosotros no estábamos mintiendo”.
Preguntado de por qué entregó las llaves del concejo si sabía que tenía razón, Herrera contestó que “ellos estaban preparando una batería de denuncias en el juzgado para declararme en rebeldía, y la única manera de que yo tenía para rebatir que ellos estaban equivocados, era a través de Tribunal Superior de Justicia, por eso entregué la presidencia”.
Por último, dijo que “ahora estamos demostrando que ellos estaban equivocados, pero si yo no contaba con un fallo del TSJ, no podía hacerme el fuerte, porque le iba a causar mucho daño a la institución en sí. Así lo expresé en la nota que entregué en Mesa de Entradas, cuando cedí la presidencia, que me guardaba el derecho de accionar legalmente ante la justicia porque no estaba de acuerdo con la decisión que había tomado el cuerpo y que iba en contra de un fallo anterior”, concluyó Herrera.
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