Pese al gran trabajo conjunto de los inspectores municipales y los miembros de una empresa privada en los yacimientos petroleros, que han logrado labrar multas millonarias a compañías acusadas de no respetar las normas ambientales vigentes, el municipio todavía no ha recaudado un solo centavo por las faltas denunciadas.
Esta demora en el cobro de las multas fue el desencadenante para que la empresa Ragua SRL que había puesto a disposición del municipio, dos camionetas nuevas equipadas, herramientas y personal calificado, decidiera “levantar campamento” y dar por terminado el convenio.
La empresa, que según lo firmado con la municipalidad se quedaba con el 5 % de las multas cobradas, aseguró que "el municipio aún no cobró ninguna multa".
La falta de celeridad y la posibilidad de que el esfuerzo para mover los expedientes fuera débil e inapropiado, es parte de los motivos que molestó a los empresarios para continuar con los trabajos y extender el capital de riesgo.
Según informó al diario “Río Negro” Ángel Reinoso, abogado del municipio, "hay dos situaciones que ponen frenos al cobro de las multas por embargo de cuentas de las compañías que contaminan. Primero que por cada acción legal en contra de Petrobras por constatar una falta, ésta compañía apela a un recurso ante el STJ para frenar ese elemento condenatorio y segundo otra situación es que la estructura administrativa del juzgado de Faltas no da abasto para ejecutar todas las acciones en un tiempo mas presuroso", sostuvo.
En este sentido, el juez de faltas, José Luis Miranda, expresó que su juzgado está funcionando con esfuerzo propio y con falta de personal. “Incluso el vehículo para hacer diligencias me lo presta un amigo porque el juzgado no cuenta con movilidad propia”, dijo.
En el caso puntual de las multas labradas por infracciones al medio ambiente, Miranda aclaró que el Juzgado de Paz cumplió con todos los trabajos y las demandas ante el juzgado multifuero las debieron presentar los asesores legales del municipio. “Nuestro circuito judicial llega hasta notificar nuestras sentencias, que son todas apeladas y remitidas para que ellos la confirmen”.
Miranda se mostró desanimado y dijo sentirse relegado por las autoridades municipales. “Supongo que puede haber molestado cierto protagonismo que estaba teniendo este juzgado en un sinnúmero de problemas, así como su buena relación con la prensa”, agregó.
Por otro lado, Miranda reconoció que viene cobrando su sueldo con atraso y que ha presentado un escrito al respecto, ya que se considera que no es un deudor común. “Como Juez de Faltas no puedo deber alquileres, sino ¿a quién voy a controlar después? No soy un deudor común”, remató.
Pese a todo, el juez de faltas dice que seguirá trabajando como hasta ahora, “seguimos vivos”, dice. “Seguimos recibiendo denuncias y tratamos de dar las soluciones posibles”, concluyó.
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