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¿Cómo llegó a Rincón Guillermo Cortéz?

Este mendocino que ha hecho del trabajo su modo de vida, dice que Rincón es un pueblo muy lindo y que le ha dado todo lo que tiene.

Guillermo Cortéz nació el 29 de diciembre de 1960 en Malargüe. Dueño de un pequeño campo en Pata Mora, vivió allí hasta los 28 años hasta que debido a las sequías y la escasez de animales, decidió vender la propiedad y trasladarse a Rincón de los Sauces junto a su mujer, María Magdalena Hernández.
“Cuando llegamos, el trabajo lo buscaba a uno, te paraban en la calle y te preguntaban si querías trabajar”, recuerda Guillermo. Su primer empleo lo consiguió en Rest Service, una empresa de servicios encargada de ofrecer personal a las petroleras instaladas en la ciudad.
“También anduve mucho tiempo trabajando en los pozos. Antes no pedían tantos requisitos, alcanzaba con las ganas de trabajar y la voluntad. Ahora es más difícil”, cuenta Guillermo.
Este mendocino trabajador y emprendedor se quedó en el pueblo y adoptó a Rincón de los Sauces como su lugar para vivir. Junto a María Magdalena tienen 3 hijos: Juana de 29, Carlos de 26 y Eliana de 24 años, respectivamente.
Su hija Juana ya le ha dado dos nietos, Agustina de 5 años y Nahuel de once meses. De Su hijo Carlos tiene un hija, Alihue Micaela de 3 años y Eliana tiene dos más, Matías de 7 y Claudio de 4 años.
Con una vida siempre ligada al trabajo, Cortéz consiguió un empleo en la empresa, Smith Drillings Completions, en 1999 y se mantuvo en ella hasta que, lamentablemente, fue despedido en el mes de noviembre de 2008. Desde entonces, Guillermo está desocupado, pero no baja los brazos. Tiene la esperanza de que “la situación se va a reactivar” y que entrará nuevamente en el mercado laboral en los primeros meses del 2009.
“Cuando nosotros llegamos a esta zona, YPF nos daba la luz ya que la red de energía eléctrica no llegaba hasta estos lugares”, recuerda. Su casa está ubicada en la calle Chos Malal, a metros del ingreso al barrio privado de YPF. “Rincón era muy chiquito cuando llegué, apenas estaba la plaza y unas pocas cuadras más y era todo de tierra”.
De aquellos primeros tiempos recuerda que no tenía agua y que la iba a buscar a la guardia de YPF, con baldes de 20 litros. En invierno se calentaba con leña y cocinaba con garrafas, hasta que llegó el gas a esta zona, “en la gestión de Rueda”, dice.
“Este lugar era puro monte, había 3 o 4 casas, nada más”. Pese a estar desocupado, Guillermo afirma que “Rincón ha sido muy bueno para mí. Desde que llegué, nunca me había quedado sin trabajo, hasta noviembre de ese año. Ahora aprovecho para hacer unas mejoras en la casa. Voy a ver si termino de instalar el gas y arreglar otras cosas”.
Como muchos de los pobladores costeños, Cortéz reclama las obras pendientes para los desagües pluvioaluvionales del río seco o zanjón, para que en la época de lluvias no se inunden las casas y el agua arrastre las pertenencias de los pobladores. “Eso debería estar todo hormigonado”, sostiene.
Guillermo se confiesa devoto de la Difunta Correa y afirma que ha realizado varios viajes al santuario de la provincia de San Juan. “Tendría que ir de nuevo””, nos dice. En su cara hay preocupación, la lógica y natural por encontrarse desempleado. Mira a su alrededor y agrega: “esta casa y todo lo que tengo lo he hecho con mi trabajo. En todos los años que estuve en la empresa Smith, nunca tuve una suspensión. La gente me conoce, sabe como soy, tengo la cara limpia. Estoy muy agradecido de todo lo que me ha dado Rincón”.
Entre sus hobbies se encuentra el fútbol. Es hincha fanático de River y reconoce que este es un año extraño para los millonarios, “de primeros a últimos” dice con una sonrisa.
De la actual gestión comunal, Cortéz opina que “al intendente, hasta ahora, lo veo mal”. Su hija Eliana, agrega que “a la gente que vive acá en Rincón hace muchos años que no le dan una mano, pero viene gente de otro lado y la atienden. Yo a Rincón lo veo muy inseguro, hay muchos hurtos. A mi hijo le robaron la mochila el otro día en el patio del hiper”, dice.
Guillermo Cortéz dice que para Rincón quiere más trabajo y seguridad. También iluminación en las calles, “esta que está acá dice su hija Eliana, y señala la calle Chos Malal es una boca de lobo, por las noches, puede pasar cualquier cosa”, advierte.
Más allá de todos estos problemas, que son propios de una localidad que se encuentra en crecimiento, Cortéz asegura que está muy agradecido con Rincón de los Sauces, “es un pueblo muy lindo y a mí me ha dado todo”, sostiene con una sonrisa en los labios.

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