El pasado 30 de diciembre la Cámara Primera dictó la sentencia a prisión perpetua a Sergio Reyes, aunque recién fue dada a conocer el viernes 2 enero.
Esta siniestra y violenta persona asesinó a su esposa y abusó sexualmente de cuatro de sus ocho hijas.
Por las características del juicio y al haber menores involucrados el juicio fue realizado a puertas cerradas y poca fue la información suministrada.
Sergio Reyes de 38 años de edad fue condenado como autor de "homicidio agravado por el vínculo y por el uso de arma de fuego", en relación con el asesinato de su mujer, y por "abuso sexual calificado por el vínculo, un hecho, y abuso sexual con penetración agravado por el vínculo, dos hechos".
El fiscal fue Alfredo Velasco Copello quien solicitó las mismas penas que fueran dictadas por tribunal, en una corte donde atestiguaron alrededor de doce testigos.
Por la otra parte, defendiendo al imputado, el defensor oficial Pedro Telleriarte había solicitado una pena menor, argumentando que “el homicidio había sido culposo y no doloso”, mientras que respecto de los abusos pidió la absolución por “el beneficio de la duda”.
El principal hecho, el asesinato de su esposa, ocurrió aproximadamente a las 2 de la madrugada del 11 de agosto de 2007, en la zona de la costa, en una vivienda ubicada en cercanías al vivero municipal.
La policía recibió un llamado telefónico alertando de una pelea. Al arribar al lugar se encontraron con un panorama tétrico, debido que 11 menores se encontraban fuera de la casa gritando y llorando. Cuando procedieron a ingresar al domicilio se encontraron con dos personas tiradas en el piso con sangre a sus alrededores.
Personal del hospital verificó que una persona de sexo femenino se encontraba sin vida, mientras que la otra persona todavía presentaba signos vitales por lo cual fue trasladado de urgencia a un nosocomio de Neuquén capital.
Al momento de verificar que fue lo sucedido, la policía logró el testimonio de Juan Cejas, de 32 años de edad, quien habría manifestado estar injiriendo bebidas alcohólicas con Reyes en horas de la tarde y que luego fue invitado a cenar junto a sus tres hijos menores.
Supuestamente, en un momento de la noche, Reyes, tras una discusión con su esposa, Venegas, le propicia algunos golpes, enviándola a dormir. Unas horas más tarde le solicita venir al comedor y en forma casi instantánea, sin mediar palabras, le efectuó un disparo en su cráneo, perdiendo la vida en segundos.
Al darse cuenta de su accionar, Reyes se dispara a él mismo a la altura del cuello, saliendo el proyectil por la parte posterior de la cabeza.
Los 8 hijos menores de la pareja en conflicto, con edades que varían entre 14 años el mayor y hasta un bebé de 4 meses, fueron puestos al cuidado del Departamento de Minoridad y Familia, dependiente de la Municipalidad local, y luego fueron trasladados con una de sus abuelas.
Tras el asesinato, ya en un hogar más seguro, en confianza, con el paso del tiempo, comenzaron a contar detalles pavorosos de su vida, donde ilustraban como su papá las sometía sexualmente.
Apenas su abuela conoció estos hechos, se acercó a la justicia neuquina, donde se les tomó declaración mediante el método de la Cámara Gesell a las menores. Este método permite que sin tener contacto directo con el jurado ni los que participen, solamente con la atención de un especialista, se les vayan realizando las preguntas que el juez, el fiscal y el defensor deseen realizarle. En su declaración, las niñas corroboraron la acusación contra su padre.
Estos terribles hechos que le realizaba su padre conformaron una segunda parte de la causa que fue juzgada en conjunto con el asesinato de su madre.
Durante el mes de diciembre se realizaron tres audiencias del juicio oral que no tuvo acceso la prensa, con lo que no se permitió conocer con certeza cuales son los cargos que se le pudieron probar.
En relación a la resolución de la sentencia trascendió que lo encontraron culpable del asesinato de su esposa, siendo este delito por sí solo de pena de prisión perpetua, y de abuso sexual con penetración de al menos dos de sus hijas.
Esta historia lamentable puso fin a la vida de Alejandra Venegas de 35 años de edad, dejando marcada la existencia de las menores abusadas, permitiendo continuar con su vida en prisión, de por vida, a Reyes, quien falló en su intento de suicidio.
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