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¿Cómo llegó a Rincón Oscar Segundo Falcón?

Hombre de familia y ligado al petróleo, Oscar dice que a Rincón le debe mucho. “Yo no me vine acá con la idea de llenarme los bolsillos, por eso me quedé a vivir."

Oscar Segundo Falcón nació en Picún Leufú, en el área de El Sauce, el 10 de enero de 1954 y vivió en su tierra natal hasta los 12 años, momento en que “empezó a luchar en la vida” porque tuvo que salir a buscar trabajo, luego del fallecimiento de su padre.
Sus primeras tareas las encontró en las obras de construcción de El Chocón, Portezuelo Grande y Cerros Colorados, que en ese tiempo estaban en todo su apogeo.
Cuando le tocó el turno de hacer el servicio militar, Oscar fue trasladado a Planicie Banderita, lugar en donde se casó, en 1974. De aquel matrimonio nacieron sus dos hijos Oscar Adrián y Elio Martín, que trabajan actualmente en Key Energy, en Rincón de los Sauces.
Cuando finalizó la conscripción, Oscar Segundo regresó a Cutral Có y continuó trabajando en las obras de las represas como Segundo Jefe de Cocina de comedor de Empleados, “cocinábamos para 300 o 400 personas”, dice orgulloso.
Durante unos 4 años siguió con su oficio de cocinero y luego ingresó a la empresa Quitralco, en 1974. En noviembre de 1975, la empresa lo trajo a Rincón de los Sauces y comenzó a ir y venir periódicamente a la localidad. Gracias al petróleo, Oscar se hizo su casa en Cutral Có y ocupaba el tiempo yendo y viniendo hasta Rincón.
“Antes no había un diagrama de trabajo. Podíamos trabajar 14, 17, 30 o 40 días. Vos no podías pedir franco porque el sindicato no tenía mucha fuerza. Además era el tiempo en que estaban los militares”, cuenta.
Oscar trabajaba periódicamente en Puesto Hernández y ya no se podía sacar de la cabeza la idea de instalarse definitivamente en Rincón de los Sauces. “Siempre me gustó la zona de la costa. Antes, acá, era todo monte y había muy poca gente por estos lados. Yo, después de tanto andar, me decidí a instalarme en esta zona. También tengo una casa en el centro”, aclara.
Entre los recuerdos gratos de sus primeros momentos como petrolero, Falcón recuerda que “en ese tiempo todavía se recorrían las baterías con caballos.”
En el transcurso de esos años, Oscar se separa de su primera mujer y conoce a su actual compañera, oriunda de La Merina, con quien contrae matrimonio. “Llevamos 18 años de casados y tenemos tres hijos, Patricia Belén, Marcos Hernando y Germán Manuel”, dice con satisfacción.
Para Oscar, vivir en la costa del río es muy gratificante pero también acarrea sus problemas. “Cuando el río crece nos castiga mucho. A mí, en la última crecida me llevó chivos, gallinas, no se me inundó la casa porque está más alta. Duele ver que perdés en unos minutos lo que te ha costado tanto tiempo conseguir.”
“Yo veo que pasan los períodos políticos y nunca se logra nada, habría que aprovechar cuando el río está seco para hacer las contenciones necesarias y también mantener los cañadones limpios, que no se rebalsen porque están sucios o tapados”.
Oscar confiesa que a Rincón le debe mucho. “Yo no me vine acá con la idea de llenarme los bolsillos, me quedé a vivir. Más de uno me dice que venda o alquile todo y me vaya a Neuquén. Pero no puedo, creo que la gente que llega acá, le cuesta irse, yo a Rincón le debo una buena parte de lo que tengo”.
Si bien Oscar ya es jubilado, piensa que a Rincón le hacen falta otro tipo de fábricas, para que no se dependa tanto del petróleo. “porque si hay crisis en las empresas petroleras, muchos se quedan sin trabajo”, dice.
“Vos fijate que si no hay trabajo en las empresas petroleras, ¿Dónde vas a trabajar? Me pone los pelos de punta tener que depender tanto del petróleo. Además, todos los que se compran una camioneta o camión, quieren engancharse en alguna empresa, creo deberíamos orientar la búsqueda de trabajo hacia otro lado”, afirma.
“Sería muy interesante que cambien las políticas, que venga un buen político y que trate de traer otras cosas para hacer, para que la gente de afuera venga a buscarlo acá, una buena maderera, alguna fábrica de alimentos, algo que sea indispensable, mas allá del petróleo.”
Entre sus pasiones, Oscar confiesa que corría en bicicleta y que le gusta el boxeo. Sus ídolos eran Oscar Ringo Bonavena y Nicolino Locche, “cuando perdió el título Locche sufrí mucho. Lo mismo que cuando a Maradona le dio el doping positivo en Estados Unidos”, recuerda.
En cuanto al futuro, Falcón dice que le gustaría que fuera mejor. “Soy optimista con Rincón. Creo que le va a costar, pero se va a levantar. Acá llega mucha gente, son demasiados habitantes para una sola actividad. Yo espero que Rincón tenga otra cosa para hacer que no sea el petróleo y anhelo que cuando mis hijos se reciban, vuelvan a la ciudad a trabajar como profesionales, que vengan a devolverle a Rincón lo que Rincón tanto les dio.”
Por último, Oscar hace una pausa mirando al suelo y nos dice: “me gustaría por este medio, pedirle al Sr. Intendente, que lo votamos, que no se olvide de hacer algo por la Zona de la Costa, que hay que prestarle atención y limpiar los desagües, para que no nos agarre una tormenta fuerte”, concluye.

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